Latinoamérica llora a la gran cantora Mercedes Sosa

La Argentina se quedó sin voz y Latinoamérica dolorosamente ronca. Mercedes Sosa, símbolo de la cultura popular de este país, se fue como lo había cantado: "Despacio y al amanecer".

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video: Mercedes Sosa, leyenda de la música

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Miles de argentinos hicieron fila para despedirla en la entrada al Congreso Nacional. Allí donde son despedidos los presidentes, y los símbolos culturales como Atahualpa Yupanqui, la raíz del folclor argentino, y ella, las ramas y las flores del género.


"Ella será siempre un retoño", corregía Víctor Heredia, uno de los cantautores que más trabajaron con Sosa. La cantante fue un retoño en el tango, en el rock, en la MPB (Música Popular Brasileña), en la música Latinoaméricana.


Por eso la lloran en el mundo y el gobierno de Cristina Kirchner -que anoche era esperada en la capilla ardiente- decretó dos días de duelo nacional.


Lo mismo en los estadios de fútbol, donde las multitudes realizaron un respetuoso minuto de silencio en homenaje a la cantante más importante de la historia argentina.


Desde el pasado martes cuando trascendió que su estado de salud se había agravado, millones de velas en son de esperanza permanecieron prendidas. Los rezos se multiplicaban en cada rincón del país, sin distinción de banderías políticas para con una mujer abiertamente de izquierdas, de pasada militancia en el Partido Comunista. Una militancia por la vida que trascendió fronteras. Ayer, el domingo porteño arrancó con un silencio distinto. Un luto que todos querían que no llegara nunca.


"Quería creer que se iba a mejorar. Quería festejar mi cumpleaños brindando por su salud y acá estoy aquí parada, esperando para decirle gracias. Me dio alegría cuando tenía tristezas, me dio esperanza cuando mi vida era oscura y me hizo conocer la libertad cuando vivíamos en opresión", resumía entre lágrimas Belén Rivolta, docente de 44 años, mientras esperaba su turno en la capilla ardiente y se enjugaba las lágrimas.


Actores, cantantes de todos los géneros, personalidades de la cultura, desfilaron por el féretro, como días antes lo habían hecho por el Sanatorio La Trinidad, allí donde se esperaba el milagro que no pudo ser. Todos elogiaron la sencillez de la mujer que a través de su voz engrandeció aún más a Violeta Parra y a Miltón Nascimento, a Charly García y a Liliana Herrero, a Fito Páez y Chico Buarque.


A León Giecco, otro de los grandes socios de "La Negra", la noticia lo encontró justamente actuando en Tucumán, la provincia de nacimiento de Sosa. No quiso hablar, se guardó las palabras y las fuerzas para la noche, cuando en el escenario de la capital tucumana le rindió un sentido homenaje.


Las flores y el silencio enorme, que rodeaba ayer el Congreso, eran muestras evidentes del respeto y lo que el país acaba de perder.  "Mercedes nos espera en el futuro, para pasarnos la cuenta de lo que seremos capaces de hacer. Estoy segura que su obra y su trabajo, su forma única de cantar, se reinventará", apostaba la cantante Liliana Herrero, ante un grupo de periodistas.

En su último acto, Mercedes Sosa, considerada una de las mejores interpretes femenina de todos los tiempos, hubiese preferido su inconmensurable versión de "Gracias a la vida". Sus miles de seguidores, quienes se habían esperanzado con el milagro al saber que su "Corazón libre" llevaba "sitiado" varios días, eligieron un prolongado y doloroso silencio, para decirle gracias.

La cantante, fue un símbolo latinoamericano

La vida de Mercedes Sosa, "La Negra", se apagó definitivamente a las 5:15 de la mañana del 4 de octubre, después de una agonía de cinco días, fruto de una dolencia hepática.


En un escueto comunicado los médicos del Sanatorio La Trinidad y la familia dieron la noticia que todos lucharon durante la vigilia de las últimas horas por demorar. "La voz de América", la folclorista argentina más importante de la historia, la artista de 74 años que paseó a Latinoamérica en el alma, dejó de existir dejando una extensa obra de 46 álbumes y muchas canciones que en su voz se convirtieron en verdaderos clásicos.


Sus restos fueron velados desde el mediodía del domingo, en el Salón de los Pasos perdidos del Congreso de la Nación, donde allegados, colegas, amigos y seguidores van fluyendo por la capilla ardiente para manifestar el dolor y brindarle el último adiós.


Cantante de zamba, chacareras y gastos desde su adolescencia, "La Negra", había formado parte a finales de los años 50 y comienzos de los 70 del Nuevo Cancionero popular argentino, de la mano del poeta Armando Tejada Gómez y de su primer esposo, Manuel Mathus, con quien tuvo a su único hijo, Fabían Mathus, quien desde muy joven se erigió en el productor y representante de su madre.

Influenciada por su hijo, Mercedes partió de esa base folclórica para albergar otros géneros. Tanto el mundo del rock como el del pop, la lloran por igual, porque fue una artista pionera en incursionar en esos géneros desde el folclor más clásico. Fue al regresar a la Argentina, en 1982, después de ocho años de un terrible y doloroso exilio al que la condenó la dictadura militar, cuando abrió su voz a cantantes como Charly García o León Giecco y a Piero.


Fue su militancia primero en el Partido Comunista y después en un progresismo independiente, la que la llevó a cantar en numerosos festivales políticos y solidarios.


Sosa nació en la ciudad de Monteros, en la provincia de Tucumán, en 1935, en el seno de un hogar humilde, junto a dos hermanos. Dueña de una voz privilegiada desde niña, sus primeros pasos los dio en las emisiones de Radio Nacional Tucumán con tan sólo 15 años y un seudónimo para ocultar su timidez, Gladys Osorio. Justamente su voz fue casi una obsesión. No dejó de educarla y de perfeccionarla hasta su vejez. "Estuve en Madrid, un par de meses estudiando canto, porque yo necesito cuidar mi voz", le dijo a la prensa en el 2005, en una verdadera muestra de su reconocido profesionalismo.


Alfonsina y el mar, Volver a los 17, Cuando tenga la Tierra, Te recuerdo Amanda', son algunos de los temas que componen su vasto repertorio, distribuido en 46 trabajos discográficos. En el último, Cantora, un álbum doble, dedicado a duetos, se dio el gusto de grabar con interpretes de todas las épocas y de todos los géneros, Shakira, Julieta Venegas, Diego Torres, Fito Páez y calle 13, grabaron con ella, como si se tratara del más cálido homenaje que una artista de su altura haya podido recibir.


"Fue una mujer muy solidaria. Ella nos llamaba para grabar -afirmaba dolorido Piero-. Tenía una generosidad, que mucha gente no conocía. Fueron más de 40 años de compartir trabajos, años de exilio en España y muchas otras cosas. Era un madre, una hermana, una amiga. Hoy nos quedamos con un vacío enorme". Piero grabó con Sosa los álbumes 'Coplas de mi país" y "Soy pan, soy paz, soy más".


Si bien su carrera fue extensa, Sosa cobró fuerza en 1965, cuando el cantante Jorge Cafrune (asesinado por la dictadura en 1976), la convocó para actuar y grabar un trabajo. Desde allí no dejó de trabajar nunca más. Fue militante comunista y en 1974 debió exiliarse en España, primero y en varios países europeos después.


Su recordado regreso a  Argentina tuvo lugar en 1982, con once recitales en el Teatro Opera y un renovado repertorio, cuya novedad para los argentinos era la poesía de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés.


Fue memorable su concierto en la ciudad de La Plata donde una bomba, que había estallado horas antes en el escenario, no la amilanó ni a ella ni a miles de personas que habían colmado el estadio de Estudiantes de La Plata.


'Inconsciente colectivo', 'El tiempo es veloz', 'Vengo a ofrecer mi corazón', 'María, María' (del brasileño Fernando Brant), 'O que será', de Chico Buarque, y cientos de temas de los más diversos compositores latinoamericanos poblaron sus actuaciones desde su regreso definitivo a la Argentina en 1984.


Ni sus reiteradas dolencias hepáticas o pulmonares de los últimos años habían logrado detenerla. Salvo un paréntesis entre el 2003 y el 2005, siguió actuando y grabando casi al mismo ritmo. A la par, hacía giras por todo el mundo. Sosa fue una mujer destacada de la Cultura. Fue ciudadana ilustre de Tucumán y Buenos Aires y embajadora cultural de la Unesco.


Sosa había sido incluída recientemente por la Secretary-General United Nations Politic World Conference on Women, en el Global Divas, un trabajo discográfico que incluyó a las voces más importantes del mundo junto a Edith Piaff, Marlene Dietrich, Amalia Rodrigues, Lucha Reyes, Miriam Makeba, Celina González, Marian Anderson, Aretha Franklin, Elis Regina, Maria Bethânia y Gal Costa.

No fueron pocas las veces que se quejó del trató que la prensa y los gobiernos argentinos le otorgaron, cuando en el mundo era tratada como una personalidad. "Creo que nunca tuvimos idea de la verdadera dimensión de artista que tuvo 'La Negra' y todo por esa sencillez que la caracterizaba", intentaba explicar entre lágrimas Gabriela Pontoriero, mientras hacía la fila en el Congreso, a la espera que el cortejo, acompañado por ciento de personas, llegará allí.


En los últimos tiempos, la presidenta Cristina Kirchner, la había homenajeado en diversas oportunidades. Ayer, ella también la lloraba, como la lloró la chilena Michelle Bachelet ("Se nos fue la voz más vigorosa de América Latina porque la que sentía un gran cariño"), y millones en todo el mundo. Una de las máximas exponentes del canto popular, un símbolo de la libertad, la mujer que le puso voz a los olvidados, los había dejado.

Publicado el
JOSÉ VALES
Corresponsal de EL TIEMPO
Buenos Aires
HERRAMIENTAS
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