15 de mayo de 2009 - Despedida

Con música y sentido homenaje Colombia despidió al maestro Rafael Escalona

Durante toda la mañana del viernes, miles le dijeron adiós en la iglesia La Concepción en Valledupar. En la tarde, reconocidos intérpretes vallenatos le brindaron una emotiva serenata.

Con una serenata que llevó a los asistentes de la celebración de la obra de Rafael Escalona a la tristeza de saber que era la última vez que sus notas se entonaban en presencia del maestro, Valledupar dijo adiós al más grande de sus compositores. El acto protocolario de la despedida del maestro comenzó a las 4 p.m., en cuanto llegó el presidente Álvaro Uribe Vélez.

De inmediato tuvieron lugar varios honores póstumos dedicados al maestro por entidades como Sayco, el Festival de la Leyenda Vallenata, que declaró de luto el folclor; la Gobernación del César y también la Presidencia de la República que decretó una nota de pésame a la esposa del maestro Rafael Escalona: Marina Arzuaga de Escalona, la inmortal 'Maye'.

Terminados los honores, comenzó la inolvidable serenata al maestro. En ella, Poncho Zuleta, que estaba convaleciente de un accidente que lo privó de estar en el Festival Vallenato, entonó una de las grandes canciones de Escalona. Le siguió Jorge Oñate con la interpretación de El Testamento, que animó a la gente a levantarse y agitar pañuelos blancos en señal de despedida.

Carlos Vives, Egidio Cuadrado y un 'coro' de varios acordeones sincronizados en los acordes de Elegía a Jaime Molina conmovieron a los asistentes que aplaudían moderadamente, en medio del luto. "El maestro Escalona no se va -dijo Vives y señaló un telón que estaba en un extremo de la plaza-. Ese letrero está muy bonito, pero él no se va". Y el público reparó entonces en la leyenda del telón que rezaba: "Ya se va Escalona".

A la presentación de Vives siguió la de varios reyes y cantores vallenatos que interpretaron juntos otras canciones del maestro.

Igual de 'coqueto'

En la mañana, la iglesia de La Concepción, al lado de la Alcaldía en la Plaza Alfonso López, había sido el lugar de romería de los valduparenses. Asistían a ver por última vez al maestro, fallecido el miércoles 13 de mayo en Bogotá. "Lo dejaron tan coqueto como era en vida", decía su hija Taryn Escalona Gil, subrayando que a pesar de la forma como la enfermedad fue consumiendo al compositor de 81 años, parecía apenas dormido en sus mejores tiempos.

Escalona estaba vestido con el mismo traje que usó para recibir el Premio del Consejo Directivo de la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación, un premio otorgado a los grandes de la música latinoamericana que también otorga la estatuilla del Grammy.

Muchos de los vallenatos pasaban, tocaban el féretro, dejaban rosas o sacaban una última imagen del compositor en sus celulares y cámaras. A lo largo de toda la mañana, sentada en la primera fila de las sillas de al lado, se encontraba una mujer canosa de rasgos delgados. "Ella es La Maye -decía una familiar-, la única esposa unida al maestro por matrimonio legal". Y no lo decía porque la familia del maestro dejara de aceptar que Escalona fue un enamorado legendario. De hecho, el día en que se casó con La Maye, en La Paz, salió diciendo que El Padre Joaquín, que les dio la bendición, no le había quitado nada.

Ella, su hermana Perla y dos de las hermanas sobrevivientes del maestro Escalona -Blanca Ligia y Abigail- recibían constantes abrazos y manifestaciones de afecto y apoyo por la muerte del maestro. A eso de las 2 p.m., después de la llegada de Luz María Zambrano, la última compañera sentimental del maestro, cuando terminaba el último rosario, la familia y amigos cercanos abandonaron la iglesia para tomar su lugar en la zona reservada para ellos frente a la tarima de la Plaza Alfonso López, donde un gran telón rezaba: 'Escalona, el más grande de todos'.

Se hicieron presentes, desde el actual rey vallenato, Sergio Luis Rodríguez, hasta el rey de reyes Gonzalo Arturo 'El Cocha' Molina, todos dispuestos a interpretar canciones para el gran juglar. También Jorge Oñate, el compositor Gustavo Gutiérrez Cabello, Los niños del vallenato y la junta directiva de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, encabezada por Rodolfo Molina Araujo, hijo de la gran amiga de Escalona: Consuelo Araújonoguera. A las 3:25 p.m., la llegada de Diomedes Díaz, anunciado para cantarle al maestro, causó revuelo entre los asistentes.

Luego vino el penúltimo viaje de Escalona, cuyo cuerpo fue llevado de la iglesia a la plaza y media hora después, comenzaron los homenajes más sentidos que se recuerden en Valledupar en los últimos tiempos.