En la casa de Vicente

El artista abrió las puertas de su hogar en Guadalajara. Un recorrido a través de su vida

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Foto: Sony BMG

Las botas de piel de avestruz se adhieren firmemente y se niegan a salir de los recorridos pies de Vicente Fernández, que prefiere relajarse ante el inconveniente, sin abochornarse frente a la prensa extranjera que lo mira con ojos atónitos: de qué serviría ser 'El rey' si tuviera que tomarse semejantes molestias.

 

Cuquita, su fiel esposa, y Gerardo -el único de los tres hijos varones que no optó por la música como profesión- le ayudan a quitarse las botas jalándolas al unísono. Su curioso calzado, estilo 'cuadra', tiene labrada la estampa del señor de la ranchera en los tobillos y él explica que se lo pone porque fue un regalo invaluable. Pero entrado en confianza, relajado, el elegante charro prefiere estar en chancletas.

 

Allí, en su hacienda Los Tres Potrillos, una inmensa finca entre Guadalajara y Chapala (Jalisco, México), 'el Chente' vive como hombre de familia y descansa tranquilo, semanas antes de comenzar una extensa gira de conciertos desde el 5 de julio hasta el 30 de noviembre, para promocionar un álbum cuyo título no requiere explicación: Para siempre.

 

Es fácil presumir que el hogar del rey debe ser un palacio abarrotado de excesos rancheros, pero no es tal. Se destacan, sí, los hobbies no explorados del artista: estantes repletos de huevos de diversas aves que exponen sobre sus cáscaras los dibujos hechos por el cantante en tinta y pluma, meticulosamente protegidos del polvo.

 

Pero ojo, que eso no es una metáfora: a sus 68 años, este charro sigue siendo el 'mero mero macho', y ese encanto lo derrocha con las mujeres que se cruzan por su camino y que, sin diferencia de edad, reconocen que emana un embrujo difícil de explicar.

 

No obstante, mantiene su juramento de 45 años junto a Cuquita (María Abarca): "Nunca hemos tenido problemas grandes, tenemos la idea de que es hasta que la muerte nos separe.  Ahora: ¡si te cae del cielo un regalito...!"

 

Fernández parece mantener una dieta estricta que ocasiona una invasión de bolsas de sacarina y vegetales inofensivos sobre la mesa del comedor. Y otro curioso invasor es su computador portátil, en el que juega con un Photoshop a hacer montajes con fotos de su rostro y el de sus nietos en escenas de El bueno, el malo y el feo, Bonanza y hasta en una foto con Ronald Reagan.

 

Los Tres Potrillos, que se construyó hace 22 años con el firme propósito de levantar el emporio familiar y además huir del smog del DF, alberga varios espacios, entre ellos la casa de Vicente hijo, una piscina en forma de guitarra, las extensas pesebreras con caballos para cuarto de milla y hasta un coliseo para 16.000 espectadores (la Arena VFG) con todas las comodidades que envidiaría cualquier empresario colombiano de conciertos.

 

En sendos galpones que enmarcan el patio trasero, Fernández mantiene exóticas mascotas que son las que lo distraen a diario: gallos japoneses, potros, pavos reales y conejos con más alcurnia que los periodistas visitantes. Mientras señala sus galgos de carreras, descubre que 'Muñeca', una fina perrita de raza, acaba de tener sus crías. Abre desesperadamente la puerta y corre a levantar a los pequeños, mientras esboza una sonrisa de oreja a oreja.

 

Ese es el hombre de familia y de finca, oriundo de Huentitán El Alto, una imagen casi insospechable tras la figura del charro más simbólico de la historia de la ranchera.

 

"Si no canto, se me seca el corazón"
Después de 79 producciones oficiales en estudio y más de 100 discos en 41 años de carrera, no es atrevido considerar a Vicente Fernández como el artista más prolífico de Latinoamérica, ya que en algunas épocas ha grabado hasta cinco álbumes por año y tiene pendientes 150 canciones por editar, aunque él parezca ignorarlo: "híjole, debe ser algo así, pero para las matemáticas soy un pendejo".

 

Semejante trayectoria tiene una explicación sencilla en boca del 'Chente':  "A mí me dan las canciones, las estudio muy bien, y cuando están bien puestas y tengo ganas de grabar, puedo grabar en siete horas un disco", una fórmula que funcionó desde su sociedad con los productores Federico Méndez o Gilberto Parra.

 

"Yo, si no canto, juro que se me seca el corazón", afirma el cantante, que no puede salir a las calles de Guadalajara sin ser acosado por fanáticos y turistas. Su sociedad actual es con el compositor Joan Sebastian y de la nueva producción, se ha destacado su canción Estos celos, cuyo ritmo es particularmente fiestero y bailable.

 

"Fue algo que sorprendió a todos pero les encantó, y ahora en Internet hay videos como de 50 niños que cantan Estos celos con las cejas pintadas altototas -se ufana Fernández-. Eso me gusta, volví a atraer a la juventud, es como si volviera a comenzar mi carrera y pegué un jonrón, no solo con las muchachitas de 20 años, sino con los niños".

 

ESTE ARTÍCULO FUE POSIBLE POR INVITACIÓN DE SONY BMG.

CARLOS SOLANO
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
ENVIADO ESPECIAL
GUADALAJARA *

Publicado el 28 de junio de 2008
HERRAMIENTAS
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