Martínez ha visto crecer a Juanes desde que no tenía más que su guitarra y maneja su carrera en todo: prensa, giras, contratos con patrocinadores y grandes campañas.
Cuando anunciaron la nominación de Juanes al Grammy anglo, el miércoles pasado, ya el cantante había obtenido otros cinco galardones entre lunes y miércoles: dos de Los 40 Principales, de España; dos premios Oye, de México, y uno de iTunes al disco del año, para La vida... es un ratico.
Su mánager, Fernán Martínez, decía que ya ni querían hacer comunicado contándolo porque les daba pena. "Demasiadas cosas a veces agradan, pero de pronto ofenden".
Junto a Martínez, Juanes pasó de tener un equipo de cinco o seis personas que iban de arriba abajo por Colombia, con una guitarra y montaban su propio sonido, a las grandes giras que no escatiman en presupuesto para ofrecer un buen sonido.
"Juanes no tiene nada que no se haya ganado. Para llegar al avión privado, le tocó meterse muchas horas de flota y comer mucha mierda. Fueron 12 ó 13 años de formación artística, de mejoramiento de su voz y su técnica. Así que cuando comienza a moverse en otros niveles, se le hace fácil, lo disfruta".
En últimas, lo que le encanta es cantar. Fernán le ha programado hasta cinco y seis conciertos en una sola semana. Así fue en México: Juanes pensaba que no iba a llegar al final, pero en cada concierto estuvo feliz y dispuesto.
Tocar nunca le da jartera y su mánager conoce bien su obsesión por los shows perfectos, lo que conlleva pruebas de sonido de hasta dos horas (el concierto dura dos y cuarto). Juanes mismo dirige los arreglos y puede perder en eso la noción del tiempo.
Buen vendedor
A lo largo de nueve años de carrera como solista, Juanes también se ha convertido en una marca vendedora. Comenzó con una guitarra comprada en una prendería. Saltó al estrellato latino en el 2001, de la mano de siete entonces increíbles nominaciones al Grammy Latino, que nadie esperaba. Entonces, comenzaron a regalarle cosas.
"Trabajó 12 años para tener una guitarra y en un año consiguió 12 guitarras Fender ( la marca que empezó a regalárselas)". Ahora, le toca negarse a recibir guitarras. Lleva varias a cada concierto, una para cada momento, y va donándolas a fundaciones de beneficencia que le den apoyo.
Se lo pelean las marcas. Lo llaman a regalarle ropa, zapatos. Pero Juanes es fiel a Nike, porque en su época austera de Los Ángeles, la directora de mercadeo de la marca lo invitaba a escoger los zapatos que quisiera. Ahora, cuando va a hacer un video o a salir en una fotografía procura tener sus Nike.
Juanes es vendedor, aunque no le guste hablar de eso. Siempre lo han apoyado marcas importantes, incluso al comienzo, cuando sus giras se hacían en universidades con el patrocinio de una marca de tintes de pelo.
Llegaban en las horas de descanso y había peluqueros haciéndoles pruebas a los estudiantes y afiches de Juanes. En ese entonces, solo lo entrevistaban las emisoras universitarias y disfrutaba tocar aunque fuera ante 30 personas.
Ya cuando tuvo eco internacional, la primera en acercarse fue la directora de mercadeo de la cerveza Bud Light, que lo buscó antes de la histórica multinominación al Grammy del 2001 y le apostó a patrocinar su gira.
Después llegaron otras marcas: Pepsi, Nokia (en España), Ford (en Estados Unidos) y Sony Ericsson (apoya sus giras y vende una cantidad de teléfonos con sus canciones).
"Así toca. Hemos trabajado con promotores grandes en el mundo", dice Martínez, quien maneja cada detalle y es un controlador de tiempo completo. "Ese es mi trabajo y no dejo que se meta nadie".
Él es quien le dice a Juanes que tiene que ir a Alemania a dar quince conciertos sin explicarle cómo fueron las negociaciones. Y el cantante siempre le pregunta: "¿Qué hacemos mañana?".
"Juanes está al tanto de lo que pasa y sabe que si estamos haciendo algo es porque es saludable. Y cuando tiene alguna objeción, generalmente, tiene razón".
No es un secreto que en su etapa de 'Ekhymosis', Juanes era menos hablador, menos abierto a dar entrevistas. "La promoción no es que la ame. Se la toma como una emulsión de Scott".
Sin embargo hace rato entendió que es un trabajo que solo puede hacerlo él. "Es algo personal. Nadie puede hacer promoción por él en Japón o en Alemania. Tiene que ir él y solo él. Tiene que cantar, hablar con la gente, dar entrevistas. Es un trabajo de tenacidad".
Obsesión por el sonido
En las giras de conciertos se siente más a gusto y no ahorra en nada. Si Juanes quiere un técnico de guitarras, se busca al mejor. Tampoco ahorran en sonido, les preocupa más conseguir al mejor en el campo que dormir en un hotel de primera clase.
Para sus conciertos en Colombia trajeron todo un techo, que le pondrán al coliseo El Campín, en Bogotá, porque en los conciertos anteriores no pudieron poner las pantallas que querían. "Nos dijimos: 'no importa, traigamos el techo'".
Y también en este campo funcionan los patrocinios, las compañías buscan a Juanes para que use su sonido. Y a la vez, Martínez está siempre velando porque su artista se sienta cómodo con lo que está usando.
"Somos personalidades diferentes, como Don Quijote y Sancho Panza. A veces soy el Sancho Panza, pero soy optimista, todo me parece poquito, chiquito, cerca. Y él se sorprende. Pero sabemos que todo hay que pelearlo y que si uno no trabaja, no consigue las cosas".
'Es universal porque es original'
Fernán Martínez dice que a Juanes lo mueve una extraña mezcla de positivismo y pesimismo. La humildad y la sensibilidad lo hacen pesimista. Cualquier cosa que le digan, buena o mala, lo afecta.
Por eso, no deja que le digan nada antes de un concierto. Eso, dice, lo hace más accesible y real.
"Siempre se siente frágil: piensa que el concierto no se venderá, que la canción no funcionará y que el Grammy no se va a ganar, pero convierte ese temor en energía positiva, que lo hace trabajar con más ganas y triunfar".
Esa sensibilidad y su gran capacidad de trabajo son algunas de las armas de su éxito, dice el mánager. "Si a medianoche le dices que debe estar en el lobby a las 6 a.m., a esa hora está sin chistar. Y no sé cómo hace, porque no tiene reloj".
Es el artista ideal para un mánager: no hay que empujarlo, carece de caprichos de estrella Y tiene una imagen envidiable. "Es lo suficientemente guapo para gustarles a todas las mujeres y lo suficientemente feo para que los hombres no le tengan miedo".
Además, le creen. No solo como artista, sino cuando hace llamados por un mundo mejor, cuando expresa su preocupación por la violencia en Colombia, saben que lo hace honestamente. No hace nada por dárselas de bueno, sino porque es así.
Por eso no se trasnocha pensando en cantar en inglés para llegar más lejos. "Juanes canta en español, pero toca la guitarra en inglés y sin acento, como un británico o un gringo".
Martínez lo dice porque, aunque en Alemania, Holanda y Japón no entiendan sus letras, empiezan a mover los pies o a bailar en el mismo momento del concierto en el que saltan los espectadores de México o Madrid.
"Es universal porque es original. Al fin y al cabo, Balzac escribió de lo que había en su pueblo y Van Gogh dibujó lo que veía por la ventana".
LILIANA MARTÍNEZ POLO
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
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