La felicidad, cada dos años

Un balance muy completo de los hechos más importantes del grandioso XII Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá por Laila Abu Shihab.

Texto

Volver al especial

Foto: Juan José Gómez

Cada dos años, cuando llega el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, algunas personas compran con varios meses de anticipación un abono para ir todos los días a teatro, para gozárselo al máximo. No somos muchos (aunque cada vez el grupo es más numeroso) y tenemos algo de 'bichos raros' para los demás porque, en casi tres semanas, vemos entre 20 y 30 obras (a veces hasta tres diarias).


Una de las mejores cosas que tiene el Festival, de hecho, es que su oferta es tan amplia que siempre habrá algo para cada gusto, para cada estilo. Por eso, entre los 27 espectáculos que escogí este año había teatro clásico, conciertos, danza, títeres, circo. Y aunque en el momento de escribir esto me hace falta ver varias cosas (Por qué, por qué, del monstruo de Peter Brook, Non Solum, Rain, Baraka, Familie Flöz, Medea y 2666, entre otras), desde ya puedo decir que en el balance de mi festival hubo muchísimas más cosas buenas que malas.


Joyas imperdibles, no te pierdes de nada si dejas de ver esa obra y experiencias desastrosas. Esas son las tres categorías en las que clasifico de manera muy antipática todo lo que he visto. Aunque fuera de concurso queda, para mi gusto, el concierto de Concha Buika en la Plaza de Toros, que me erizó la piel y para mí fue el espectáculo más bonito del FITB, sin duda alguna. Qué entrega, qué voz y qué energía. Ceremonia deliciosa. 


Dentro de las joyitas hay dos obras con marionetas: La batalla de Estalingrado, un conmovedor relato de una compañía de Georgia sobre algunos de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, y Canek, leyenda de un héroe maya, del Taller Experimental de Títeres Luna Morena, de México. Una obra hermosísima que antes que ser para niños estaba dirigida a los adultos y que mezclaba marionetas, video, danza y música en vivo.


Están también La última cinta de Krapp (¿cuándo volveremos a ver aquí a un monstruo como Bob Wilson?), Metamorfosis (la mejor escenografía de todo el Festival), Calígula, El abrigo, La Odisea, Crimen y Castigo, Tango de burdel, salón y calle (de la Fundación de Julio Bocca) y Soledades, piedra y cielo (de la compañía de flamenco del gran Antonio Canales).


No me hubiera perdido de nada si dejaba de ver La disputa, Brickland o El Teniente de Inishmore. Y para mi gusto, las malas han sido sólo dos hasta ahora: La vida es sueño (de la República de Tartaristán y la Federación Rusa) y los Títeres Porno (de los colombianos de Adentro Producciones).


La primera resultó ser una experiencia desastrosa por lo técnico, es cierto, aunque el montaje tampoco invitaba a hacer un esfuerzo por quedarse sin entender nada de lo que decían los actores. La segunda, por más de que el manejo de los títeres fuera muy bueno, terminó convertida en una aburridísima suma de chistes chabacanos.


En mi festival ideal, las obras comenzarían a tiempo (todas empiezan entre 20 y 45 minutos tarde). Además, si la gente sabe que la obra arranca a las 5 p.m. y que parquear en La Candelaria es un caos y se demora mucho tiempo, ¿por qué llega al centro en carro a las 4:55 p.m.?


En mi festival ideal, las obras en otros idiomas no tendrían problemas técnicos con los subtítulos. Y estaría el Teatro Colón. ¡Menos mal volverá para el Festival del 2012!

Publicado el 31 de marzo de 2010
Laila Abu Shihab
HERRAMIENTAS
Opina Imprime Envía Errores
Siguenos en nuestras redes

Personaliza vive.in con tu color favorito

PUBLICIDAD

Servicios

  • Blogs
  • Foros

Herramientas

Nuestra red de portales

PBX: 57 (1) 2940100. Bogotá 5714444 línea nacional 01 8000 110 211. Dirección: Av. Calle 26 # 68B-70. - servicioalclienteenlinea@eltiempo.com.co


COPYRIGHT © 2014 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.