Roberto Burgos publica 'Una siempre es la misma'

El nuevo libro de cuentos del escritor cartagenero se presenta el sábado 15 de agosto, a las 4:30 p.m., en la sala Eduardo Carranza de Corferias

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Foto: Federico Ríos

Roberto Burgos

Después de obtener este año el premio José María Arguedas de Narrativa, que entrega la Casa de las Américas (Cuba), por su libro 'La ceiba de la memoria', el escritor cartagenero Roberto Burgos Cantor presenta el 15 de agosto, en la Feria del Libro, su nuevo libro de cuentos.

 

Se trata de historias que podrían clasificarse como de desesperanza, pero que, como dice el propio autor, "son una excusa para hacer una pausa, mirar que estamos haciendo mal y avanzar hacia el futuro con pasos seguros". Un libro enmarcado en un mundo sórdido que sirve de base para interrogarnos sobre cómo estamos actuando.

 

¿Cómo fue pasar de 'La ceiba de la memoria', una novela de tintes históricos, a este libro de cuentos?
Hay un momento de aumento de la incertidumbre, de vacío cuando se publica una novela. Este vacío es muy interesante porque le plantea al autor todos los retos de la vocación y lo curioso es que lo sitúa con una tremenda lección de humildad en el principio otra vez. Gracias a este nuevo comenzar se pueden exorcizar temas que se investigaron y se trabajaron por mucho tiempo y hacer cosas completamente diferentes, como en este caso.

 

¿Hay mucho de su vida en este libro?
Hay mucho de los recuerdos y de cosas vividas, pero también de mundos secretos que van haciendo señales, que se van acumulando y que de repente terminan en historias como las de 'Una siempre es la misma'.

 

En 'La ceiba de la memoria' aborda la esclavitud en el siglo XVII, ¿en el nuevo libro se podría hablar de una nueva especie de esclavitud?
La esclavitud no es solo el problema de la trata, el problema del comercio con los seres humanos, sino que hay una dependencia, unas afectaciones de la libertad que también están en el mundo contemporáneo y que efectivamente se ven reflejadas en estas historias.

 

Muchas historias están contadas desde la perspectiva de la mujer, ¿fue a propósito o las historias lo exigieron?
Los cuentos lo fueron dando, pero ha sido como un enigma permanente. Yo he notado, seguramente desde la primera experiencia, que es la experiencia materna, que hay una vocación del ordenamiento del mundo en las mujeres. Siempre están revisando, organizando, proponiendo y lo que es más curioso es que lo hacen con tanta sutileza que no se nota. La sutileza es, de verdad, el ejercicio del poder, el poder estruendoso de los varones es atropello, no es poder. Entonces, la literatura permite rescatar esos elementos, medio inconscientes, que me llevan sin mayor deliberación ni esfuerzo al mundo de lo femenino, siempre como una indagación: porque ahí uno nunca sabe nada.

 

La estructura de las historias es en su mayoría en flash-back, ¿es una excusa para poder mirar a su pasado?
Así como hay un tanque de pensamiento también hay un tanque de sentimientos y uno apela a ese tanque inevitablemente. La escritura lo suscita, la escritura enseña el rescate de algo que vale la pena vivir. Por eso, de una u otra manera, en este libro se ven plasmados recuerdos y vivencias.

 

¿Por qué la mayoría de personajes es gente anónima?
Es importante permitirle a estos seres sin voz y sin presencia un espacio de expresión. Ya lo decía Graham Greene: las artes tienen un elemento de profunda justicia. Por eso es primordial poder descubrir a través de esta gente qué ocurre detrás de esos aparentes anonimatos. Es un reto que por supuesto me interesa porque es el enfrentamiento del ser con el entorno.
¿Se puede concluir de sus cuentos que todo pasado fue mejor?
Es una interpretación, pero también muestra el reto que implica construir porvenir. Si uno dulcifica el presente, si uno le pone el azúcar de la compasión termina perdiéndose la pista de la necesidad de modificación, de transformación y eso da una medida del reto de lo que costará encontrar incluso el horizonte, hacia dónde vamos.

 

¿Qué tanto hay de ese Roberto Burgos que en 1965 escribió 'La lechuza dijo réquiem'?
Creo que mucho. La alegría de contar, la sorpresa de poder ir armando con las palabras una especie de construcción paralela que también entra en relación con lo real y le sirve al ser humano para vivir. Eso me sigue marcando. 

Publicado el 12 de agosto del 2009
DIEGO NARVÁEZ
COORDINADOR EL TIEMPO MÓVIL
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