Jeannie Constanza Hernández, de 21 años, soltera, sin experiencia en el medio artístico y feliz de ser gorda fue la mujer que se ganó el papel de la obra que dirigirá el uruguayo.
(En este artículo encontrarás a tu izquierda, videos sobre la ganadora y el casting que se realizó en días pasados. Así mismo galería de fotos de las participantes y un artículo que cuenta el paso a paso.)
Una estudiante de administración de empresas ganó la audición para el papel protagónico de la obra de teatro 'Gorda', que se estrenará el próximo 25 de marzo, en el Teatro Nacional La Castellana. Jeannie Constanza Hernández, quien considera que se veía fea cuando estaba flaca, fue escogida el lunes 16 de febrero, luego de tres pruebas que presentaron igual número de finalistas.
No en vano, cuando Constanza logró adelgazar casi 15 kilos a punta de pastillas, sus compañeros de universidad no la animaron a seguir bajando de peso, sino que comenzaron a decirle que parecía enferma, que estaba demacrada, que no era ella, que volviera a engordar porque se veía fea.
Ese día, hace seis meses, entendió que ella era gorda y punto. Hoy, tiene 21 años, 100 kilos, 165 centímetros de estatura y un contrato para protagonizar el montaje teatral, al lado de Fabián Mendoza, el actor de la comedia 'Aquí no hay quien viva'.
Su carisma en el escenario convenció incluso a sus rivales en la ronda final. "No se equivocaron, ella era la protagonista", admitió Ana Carolina Salamanca, otra de las finalistas.
La selección comenzó la semana pasada, con más de 100 mujeres aspirantes. Luego del primer filtro, 20 preseleccionadas tuvieron que desfilar en traje de baño y ropa interior frente a camarógrafos y periodistas.
La decisión final incluyó la prueba en el escenario de intentar conquistar a un espectador que estuviera en las últimas filas, para ver hasta dónde llegaba su voz. En medio de la escena, una canción mexicana de fondo declaraba "lo tuyo no es exceso de grasa, sino exceso de gracia. De anoréxicas y flacas, el panteón está completo".
Luego, cada una tuvo que destacar en público sus valores y nuevamente Constanza demostró su seguridad al resaltar que era la única que se presentaba con falda.
Finalmente, las tres finalistas tuvieron que declarar de manera histriónica qué había significado participar en la audición.
LA GANADORA
Constanza es estudiante de administración de empresas, hija única y, por lo tanto, una mujer consentida. Parte de su figura se la debe a "una tía que llegó del campo" para cuidarla cuando era niña y le daba toda clase de alimentos: "Cuando nos dimos cuenta, yo estaba muy gorda y así me quedé", dice ella.
Aunque siempre se ha aceptado tal y como es, con su cuerpo y su lindo rostro, ha intentado también toda clase de dietas. "A mí, la verdad, no me acompleja ser gorda, yo me lo gozo -asegura con voz firme-. En lo único que sufro es con la ropa porque aquí no se consigue y por eso me toca encargarla de Estados Unidos".
Sus relaciones amorosas han sido estables, duraderas y hasta con cierto toque de envidia, pues las ex novias de sus novios no entienden que ahora estén con ella. "Incluso uno de mis novios era instructor de un gimnasio y jamás me reprochó nada. Me decía que si yo era feliz así, él me quería así".
Su mamá siempre le ha trabajado la autoestima y asegura que gracias a ella ha sabido aceptarse. Por eso estudió también estética, para aprender a arreglarse mejor. "Siempre supe que tenía una cara linda y que si mi cuerpo no llamaba mucho la atención, mi rostro, mi pelo, mis ojos, mi sonrisa y mi carácter sí podían lograrlo. Por eso me gusta arreglarme mucho", confiesa con un dejo de vanidad.
Actualmente trabaja en un almacén de cadena y solo hasta el día en que sus jefes y compañeros la vieron por televisión, optó por decirles la verdad.
Se declara una mujer con un gran sentido del humor, trabajadora, rumbera y sobre todo, muy buena bailarina. Pero ahora, su rutina diaria cambiará por completo. Durante un mes estará en ensayos y luego se irá de gira con esta obra que no pretende cambiar los estereotipos de belleza, sino dejar una reflexión sobre la gordura misma.
Aunque fue una de las más desenvueltas en las audiciones con el director, Mario Morgan, era una de las que menos experiencia tenía en el medio. Sus únicas apariciones en público habían sido en concursos intercolegiados con espectáculos de canto en los que ella ha ganado.
"Yo creo que el ser joven y una de las más extrovertidas me dio puntos. Además, cada que me decían que era una de las preseleccionadas, me compraba películas de monólogos y leía técnicas de actuación por Internet", cuenta esta anónima mujer que saldrá a la luz pública gracias a su rol protagónico.
LAS OTRAS DOS FINALISTAS
Nelly María Sanmartín Giraldo
Pesa 115 kilos y mide: 1,70. Tiene 31 años
Feliz de ser gorda
Su figura, para muchos, ya es conocida. Esta paisa de 31 años ha trabajado en obras de teatro como El matrimonio y otras desgracias, Esposa y moza vida sabrosa, Anoche me hicieron rico y Manual de la esposa infiel, con personajes relevantes.
Pensó por un momento que su experiencia en el medio podría darle la oportunidad de ganarse la audición, pero tenía claro que las otras dos compañeras eran fuertes rivales porque las dos eran "desenvueltas y muy graciosas".
Contrario a varias de las participantes que se hicieron presentes para la convocatoria, Sanmartín nunca se ha acomplejado de su figura ni se ha sentido fea. Desde pequeña tuvo una infancia feliz, con novios y varios pretendientes.
Entendió desde muy niña que era linda y tenía algo que mostrar. "Esta es mi belleza y chévere", dice con seguridad.
"Para los que tenían curiosidad de ver cómo era una gorda ya salieron de la duda y calmaron la curiosidad", agrega.
Al igual que la mayoría de participantes, también ha intentado bajar de peso con todas las dietas posibles, pero como ninguna le ha dado resultado, prefirió seguir aceptándose así.
Nelly estudió locución para radio y televisión. Tiene un hijo de tres años y medio y su experiencia también tiene que ver con televisión. Trabajó en el programa de humor La escalera y la grúa y es la protagonista del video 'Luz Dary' de Los Cantores de Chipuco.
Carolina Salamanca
Siempre ha sufrido por su peso. Pesa: 108 kilos. Mide: 1,70 m. Edad: 29 años
Los comentarios que le hacían sus amiguitos del colegio, cuando salían a comerse la lonchera en los patios de primaria fueron determinantes para que la bogotana Ana Carolina Salamanca sufriera y derramara todas las lágrimas posibles por su sobrepeso.
En la adolescencia, intentó gozarse su gordura, pues de no hacerlo era peor. Así que se convirtió en la buena gente, la graciosa, la buena amiga... pero nadie sabía lo que en realidad sufría.
Sobre todo, cuando conocía a alguien que le gustaba y suponía que había química. Varias veces escuchó decir 'mira, tú eres muy linda, eres inteligente, eres muy buena gente, eres, eres, eres..."Sacaban a relucir mil cualidades para luego terminar con un 'pero es que estás muy gorda', y eso la hacía sentir doblemente mal.
A sus 29 años, esta mujer ha tenido tres noviazgos y ninguno ha superado los seis meses.
Hasta hace un par de meses su autoestima estaba por el piso. Según ella, es incómodo incluso subirse a una buseta porque no cabe ni siquiera por la registradora, no hay ropa de su tamaño y siempre está siendo señalada.
Aun así, esta estudiante de diseño industrial, envió su hoja de vida a la convocatoria. Quería ver de qué se trataba todo ese cuento y para sorpresa suya la llamaron. Pero cuando le explicaron que debía salir en ropa interior y en vestido de baño, rechazó la oferta y les dijo que muchas gracias, pero no.
Pasaron dos días y en un auto examen en el que se dijo que algún día tenía que aceptarse como era y que quizás la vida le estaba dando esa oportunidad, llamó de nuevo y preguntó a dónde tenía que presentarse.
"Estoy en un momento de cambio, creo que esto es una buena manera para dejar el pasado y romper con el tabú. Quiero comenzar de cero y qué mejor que haciéndolo público. Me propuse ser feliz siendo gorda y esta experiencia me sirvió mucho".
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