Así mismo, la decisión de quién tendrá la responsabilidad de dirigirlo, con el vacío que dejó el fallecimiento de Fanny Mikey, el 16 de agosto del año pasado.
Como si fuera una obra de teatro, esa situación ha tenido elementos de drama desde el propio deceso de Mikey, pasando por un final feliz con un cierre de temporada con salas llenas en diciembre del año pasado y algo de suspenso y tensión, porque no hay 'humo blanco' acerca de quien manejará los hilos de una programación interna y lidiar con las compañías de teatro internacionales y patrocinadores, que son la fuente de vida del Iberoamericano en el 2010.
La decisión no ha sido nada fácil para los representantes de la junta directiva de la Fundación Teatro Nacional y la del Festival, en una discusión que no ha estado exenta de especulaciones, apuestas y debates.
"Estamos en ese proceso, hemos considerado nombres y aunque no tenemos límite de tiempo, pienso que lo tenemos que resolver rápidamente", dice William Cruz Suárez, de la junta del Teatro.
"Escoger a una persona no es fácil, se necesita que tenga experiencia y que a la vez le pasen al teléfono los directores de teatro de todo el mundo. Por lo demás, siento que nuestro camino es mantener la unidad en el trabajo", agrega Cruz.
En ese sentido, tanto él como otros miembros del grupo directivo reconocen que se han barajado varios nombres y algunos se han filtrado, como el de la la ex ministra de Comunicaciones Ángela Montoya y Ana Marta Rodríguez de Pizarro, quien fue la asistente y mano derecha de Mikey.
Precisamente, esta última ha contado con el apoyo de algunos actores, en cabeza de Marcela Carvajal, quienes enviaron una carta abierta en la que la promueven como la única persona que reúne las condiciones para el cargo.
"No se puede discutir que Ana Marta era una auxiliar muy importante, pero aquí hay que venir a manejar un tema interno en el cual ella no tiene capacidades. Trabajó muy bien al lado de Fanny, pero ha demostrado que tiene ciertos aspectos que no la hacen una persona con la capacidad de manejar un grupo tan complejo como el que trabaja en estas tareas culturales", opina Gustavo Vasco de esa campaña. Vasco preside las juntas directivas de la organización.
Sin embargo, Rodríguez de Pizarro responde afirmando que más allá de las peleas lo que hay que hacer es sentarse a trabajar.
"Si hay una persona que ha estado trabajando durante tantos años en una organización como esta, lo mejor es trabajar con ella y desarrollar proyectos, que traer a una persona que nunca en la vida ha conocido, ni sabe cómo se maneja, o mejor, cómo se arma el festival", dice Rodríguez.
"Yo sí sería capaz de hacerlo y en las condiciones de ahora, después de haber perdido tanto tiempo", agrega, en referencia a la demora en decidir.
En opinión de Vasco, el candidato que se busca debe tener una imagen externa, que le diga algo a la gente y que facilite la tarea financiera.
"Todos estuvimos de acuerdo con el nombre de Ramiro Osorio, un conocedor del teatro, compañero y cofundador del Festival, pero él declinó ante una mejor oferta en España".
Vasco asegura que esa discusión no puede perder de vista que lo que está en juego es el teatro y un equipo que ya sabe el funcionamiento tanto del Iberoamericano como de la programación de las salas.
"Nos estamos reacomodando y la responsabilidad es entre todos Ya no somos el grupo alrededor de Fanny sino un equipo que tiene que trabajar unido".
"Fanny es irremplazable e irrepetible. Por eso, para garantizar que una empresa de esta magnitud se mantenga se necesita del concurso y la voluntad de todos los miembros que trabajan con el Teatro Nacional", comenta Cruz.
Este directivo ratifica la obligación de definir quién toma la batuta.
"Si no definimos un director no podemos hablar del contexto que rodeará al próximo Iberoamericano", asegura.
Lo mismo piensa el dramaturgo Jorge Alí Triana, para quien se está acabando el tiempo para tomar la decisión y lo más acertado es hacerlo antes de que termine este mes.
"El festival está encima y hay que trabajar en temas como las colaboraciones de los gobiernos internacionales que ayudan a traer a los grupos, revisar los cronogramas de las compañías que se preparan con dos o tres años de anticipación y darle forma a todo el trabajo de gestión gubernamental y de empresa. Ese debate marcó parte del último trimestre del 2008 y va a ser el tema de deliberaciones de este momento.
Dos cabezas
Pero no solo se han discutido los nombres y cualidades de los candidatos, también se han planteado otras alternativas como la posibilidad de tener dos representantes (uno para la FundaciónTeatro Nacional y otro para el Iberoamericano).
"Hay que clarificar que el Festival y la programación del Teatro Nacional marchan paralelamente y luego se juntan. Es el Teatro quien le presta unos servicios y sus metas pero son inseparables", explica Jaime Castro Castro, otro miembro de la junta del Iberoamericano.
Al parecer, es la tendencia dominante: "Algo se habló de la conveniencia de dos personas, en la hipótesis de que no se encuentre una de calidades excepcionales, pero hay que hacer el esfuerzo", opina Castro.
"Yo creo que hay que fortalecerlo (el Festival) con la creación de un comité artístico y de selección de obras, así como un comité para proyectos financieros, pero en eso estamos trabajando y lleva su tiempo", agrega Cruz.
El tiempo pasa y como en una obra en la que la trama alcanza el clímax antes de llegar al final, ahora todo el equipo se prepara para tomar decisiones trascendentales y deliberar acerca de un futuro que no quiere apagar la energía que dejó Fanny Mikey.
"Lo del nombre hay que hacerlo con tranquilidad, sin angustias. Como dije, este año comienza con una empresa y un equipo sólido, cuya organización y logística se conoce en todo el mundo. La gente ya ha asistido a eventos de teatro internacionales muy grandes por ser el festival de Fanny. Ella dejó una cosa muy madura", finaliza Vasco.
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