"Esto parece un múltiplex", es un comentario que se oye por estos días en los pasillos de los espacios culturales de Casa Ensamble y el Teatro Arlequín.
Pero no porque ofrezca una programación de películas sino por tener tres propuestas teatrales de las que el público escoge a cual entrar, como se hace en las salas de cine.
El modelo se comenzó a aplicar desde la semana pasada con las piezas En clave de clown, El malo de la pelíkula y Aurora. Un montaje de gran formato y dos monólogos, en los que se funde una intención de mediar entre conflictos de género, nostalgias y humor.
"Desde el principio se pensó en aprovechar el modelo del cine. Ese trabajo lo venimos afinando desde hace más de tres meses cuando se desarrollaron las obras y configuramos una alianza con la sala del Arlequín. En ese momento preparamos cuatro salas para cada una de las propuestas", dice Katryn Nyfeler, directora ejecutiva de Casa Ensamble-Arlequín.
Según dice, lo más difícil ha sido coordinar que todas comiencen a la misma hora (8 p.m.) y que el público pierda un poco la timidez a la hora de escoger lo que quiere ver. Algunos miran los afiches de la entrada con un cierto desconcierto o confusión: ¿Todos son hoy?, preguntó una vez un hombre indeciso antes de entrar a conocer lo que tenía que decir Aurora.
Precisamente esa pieza, el debut en las tablas de la actriz Nöelle Schönwald, plantea el hastío de una mujer por su vida marital y expone las consecuencias de la violencia de género a través de un lenguaje cargado de humor negro y cinismo.
"Hay un elemento cómico y un lenguaje que se acerca al cabaret, no es un monólogo común, porque pretende ofrecer un punto de vista cómico de cosas que pueden llegar a ser horrorosas", explica el director Carlos García Ruiz.
Mientras Schönwald habla y hasta baila sus desdichas aferrada a un oso de peluche que simboliza una infancia feliz que ya no existe, en otro escenario el actor Jorge Mario Escobar le cuenta a su público lo que significa ser colombiano y vivir fuera del país.
Su trabajo en El malo de la pelíkula retoma las desventuras del inmigrante con un aderezo. "Todo se centra en las aventuras de un actor colombiano que se va para España, con anécdotas reales que le han sucedido a actores que yo he conocido o situaciones que me han sucedido a mi cuando viví en Europa", cuenta Sandro Romero, autor de la obra.
El malo de la pelíkula juega con la ironía de una frase: "No hay nada más peligroso que salir de Colombia". "Es cierto, lo que nosotros fue la cambiar la visión de que cuando un turista llega corre peligro, por el de cuando un colombiano se queda vive al filo del riesgo", agrega Romero.
A una cuadras de Casa Ensamble, exactamente atrás de ese espacio, en el Teatro Arlequín las cosas son a otro precio con En clave de clown, una pieza más orientada al divertimento y en la que se cuentan las desventuras de siete actores en escena cargadas de humor fino y un poco de baile. Hay para todos los gustos.
Escenarios de las obras:
Aurora: Sala Mayolo, de Casa Ensamble.
El malo de la pelíkula, en la Sala Alternativa de Casa Ensamble.
En clave de clown, en la sala del Teatro Arlequín,
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