A las 9 a.m. del lunes fue leído un decreto de honores y luego, en la Plaza de Bolívar, la Orquesta Filarmónica de Bogotá interpretó la Marcha Fúnebre Sinfonía No. 3, de Beethoven, y el Tangazo, de Astor Piazzolla, seguidas por la versión de 'El día que me quieras', de Valeriano Lanchas, y la canción 'Fanny', que le compuso su amigo César Mora.
Finalmente, una caravana llevó el féretro al Cementerio de Chapinero para la cremación. Por voluntad de Fanny, una parte de sus cenizas se esparcirá en la casa que poseía en Islas del Rosario y otra será llevada a su familia, en Argentina.
Redacción de Vive.in
Un plácido domingo de homenajes (crónica)
Fanny Mikey era de esas personas a las que nadie se las imagina muertas. Guerrera, vital, alegre, incansable, rumbera... todos los adjetivos ligados a la intensidad con la que vivió se escucharon ayer alrededor de su ataúd, en la plaza de Bolívar y en el Capitolio
Nacional.
El carro fúnebre con el féretro de la actriz y empresaria de la cultura llegó hacia las diez y media de la mañana a la esquina de la carrera Séptima con calle 26. Allí la esperaban, de luto, trasnochados e incrédulos, sus amigos del mundo de teatro, admiradores y quince actores de trusas verde biche del Teatro Experimental de Fontibón.
Algunos batieron pañuelos blancos y corearon: "Se lucióoooo, Fanny se lució". Luego, el cortejo inició la marcha hacia la Plaza de Bolívar. Mientras tanto, entre las curules del Salón Elíptico del Capitolio, los soldados del batallón Guardia Presidencial aguardaban, soñolientos, la llegada del féretro.
El recinto estaba presidido por una imagen de María Auxiliadora, a la que Fanny Mikey se encomendaba cuando iba a emprender alguno de sus proyectos. La imagen, de casi un metro de alto, fue subida desde la capilla que se encuentra en los bajos del Capitolio.
La encargada de la capilla quería trasladar una imagen de tamaño natural, pero como era domingo no hubo suficientes empleados para cargarla. También reposaba en un asiento de la mesa directiva una foto de Fanny Mikey en una rumba callejera. Reía y estaba envuelta de la cintura para abajo en la bandera de Colombia. Alguien que firmó 'Sergio' había escrito sobre la foto: "Nos hará falta tu alegría, tu risa, tu empeño...".
Dos hombres extendían una alfombra roja en los pasillos que dan hacia la parte posterior del edificio y desembocan en la carrera Séptima.
El féretro no podía ingresar por la puerta principal del Capitolio. Los recién instalados equipos de seguridad, incómodos y estrechos, apenas permiten el paso de una persona a la vez. "Nadie tuvo en cuenta ese detalle", dijo alguien de la oficina de protocolo.
Hacía el mediodía el cielo se había cubierto de nubes grises. Una cuadrilla de técnicos de sonido trabajaba sobre la tarima montada a la entrada del Palacio de Justicia. Faltaban dos horas para que comenzara la segunda jornada de la XI edición del Festival Salsa al Parque.
Un aplauso estalló en la plaza de Bolívar. El cortejo acababa de entrar por la carrera Séptima y se encaminó hacia otra tarima dispuesta junto a la estatua del Libertador.
Seis hombres de camisetas negras subieron el féretro hasta la tarima. Juan Carlos Moyano, director de Teatro,comenzó el homenaje. "Gracias a ella esta ciudad dejó de ser tan aburrida", dijo. Agregó que Fanny ha dejado una semilla y le dio gracias en nombre del teatro colombiano.
Siguió el alcalde de Bogotá, Samuel Moreno. También agradeció la gestión de Fanny Mikey y anunció que el Festival Iberoamericano de Teatro llevará el nombre de la mujer que lo creó.
El tercero en hablar fue el ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia Cossio, quien ejerce funciones presidenciales debido al viaje de Álvaro Uribe a República Dominicana. Resaltó que Fanny Mikey demostró que las utopías son realizables y que su legado forma parte del patrimonio cultural de la Nación.También fue leído un decreto de honores.
La lluvia parecía inminente cuando la voz de la cantante Letty Santamaría se escuchó por los altavoces: "Estando contigo me olvido de todo y de mí; parece que todo lo tengo teniéndote a
ti...".
'Madrigal' era el bolero que más le gustaba. Por eso, César Mora, uno de sus grandes amigos, se lo cantó horas antes, en la madrugada del domingo, en la sede del Teatro La Castellana, donde las personas cercanas se reunieron para organizar la rumba que Fanny quería como despedida.
Cuando todos se fueron, Mora se sentó, solo, frente al ataúd, y comenzó a cantar acompañado por su guitarra.
La lluvia se desgajó sobre el cortejo fúnebre cuando le faltaban pocos metros para ingresar al Capitolio.
Otro aplauso estalló poco después en el Salón Elíptico, alrededor del ataúd. Y se prolongó por cuatro minutos, a veces arreciaba, como si un teatro a reventar la estuviera saludando después de bajar el telón.
"¡Otra... otra... otra...!", corearon todos. El aplauso solo cesó para que Adela Donadío, directora de la Casa del Teatro, uno de los tres teatros fundados por Fanny Mikey, leyera algunas palabras.
"Estamos muy tristes porque de este viaje no regresarás, como solías volver cuando te ibas a otros países a ver obras para el próximo festival", dijo emocionada.
Luego comenzó la romería frente al ataúd (más de 10 mil personas se registraron durante las primeras tres horas) y su cuerpo quedó en cámara ardiente hasta hoy.
Una de las primeras en pasar junto al cajón fue Derly Patricia Secco, una zanquera de once años que llegó desde el barrio La Fortaleza, en la localidad de Usme.
Afuera, una fila de unos 200 metros aguardaba para ingresar al Capitolio. En el otro extremo de la plaza, la pantalla gigante de Salsa al Parque anunciaba la presentación de la Orquesta de la Policía para las dos de la tarde.
La voz de Héctor Lavoe tronaba en los altoparlantes": "Esta risa no es de loooco, se están riendo de miiii. Me dicen que yo estoy loco... ". La gente comenzaba a arremolinarse bajo la tarima. Una llovizna leve caía sobre la plaza.
José Navia
Editor de Reportajes de EL TIEMPO
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