Protagonizada por Leonardo DiCaprio y Russell Crowe, la cinta se mete en las entrañas de la CIA y su lucha desesperada por combatir el terrorismo.
Como en una buena cinta de espías, en 'Red de mentiras' todos son culpables hasta que no demuestran lo contrario. Roger Ferris (Leonardo DiCaprio) y Ed Hoffman (Russell Crowe) deben hallar al cabecilla terrorista que supuestamente opera desde Oriente Próximo.
Con la CIA como respaldo, ellos son los encargados de ejecutar y dirigir la operación, respectivamente, infiltrándose en peligrosas misiones y valiéndose de lo que sea necesario para capturar a Al-Saleem.
Para ello, Ferris se infiltra e inventa una falsa organización rival que parece ser tan efectiva y mortal como la del terrorista. Sin embargo, las falsas apariencias y los engaños de Ferris se confundirán con otras mentiras ideadas simultáneamente por su propio jefe.
"Definitivamente, Ferris y Hoffman no son como hermanos. Más bien, tienen una relación de jefe/operador o de director técnico/jugador. Una relación controladora: 'te estoy vigilando, amigo', en palabras de Hoffman. De hecho, él rehusaría la calidez de un hermano porque, si fuera necesario, sacrificaría a su más preciado alumno en el campo de batalla", asegura Ridley Scott, director de la cinta.
El realizador, de 70 años, que ha estado detrás de unos 25 largometrajes, se mete ahora en las entrañas del terrorismo con Body of Lies, nombre original del filme que se estrena en Colombia y que comienza defendiendo a las instituciones estadounidenses, pero luego, en un giro inesperado, explica por qué es mejor contar con amigos que con dinero y tecnología.
"Mi papel es el de un simple empleado que intenta hacer bien su trabajo dentro de un contexto moral más grande que el de su jefe. Él sufre un conflicto interno porque hace cosas que no cree que le ayuden a su país y menos a terminar con el terrorismo. La película es un fantástico filme de espionaje que envuelve con su historia", asegura DiCaprio.
Esta es la primera vez que Scott trabaja con DiCaprio, pero la cuarta que dirige a Crowe. "Cuando hice las audiciones, hubo una luz en mi cabeza y pensé: 'Ed Hoffman...claro, debe ser Russell Crowe'. He trabajado con él y así es mucho más fácil: le pido a uno de los mejores actores que hay en el mundo que haga una cosa y él simplemente la hace. Eso es grandioso", comenta el director que ha sido nominado tres veces al Oscar en 1992, 2001 y 2002.
Scott ya había trabajado con Crowe en Un buen año (2006), Gánster americano (2007) y Gladiador (2000), cinta que le valió el premio Oscar como mejor intérprete. Sin embargo, la dorada estatuilla le ha sido esquiva al director de hitos de la cinematografía como Blade Runner, Thelma & Louis, La caída del Halcón Negro, Alien y Los duelistas.
Mientras, Crowe, que próximamente aparecerá en State of Play, les da un consejo a sus novatos colegas: "la clave para cualquier actor joven que quiera trabajar con Ridley es estar preparado para sangrar. Simplemente eso".
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