Al revés de lo sucedido con 'El Código Da Vinci', esta vez la Iglesia Católica ha minimizado la cinta en términos de daño a la fe.
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Tres años después de los innumerables ensayos y discusiones y hasta de las amenazas de excomunión que generó la adaptación cinematográfica de El código Da Vinci, Ron Howard se aventuró a dirigir Ángeles y demonios, una cinta basada en la novela homónima de Dan Brown.
En ella, el profesor Robert Langdon, el famoso criptólogo de Harvard encarnado por Tom Hanks, reconstruye en Ángeles y demonios el camino hacia Los Iluminados (Illuminati), una antigua sociedad secreta que busca venganza por los atropellos que la Iglesia Católica cometió en su contra, años atrás. Así, secuestran a cuatro altos jerarcas del catolicismo con el fin de reivindicar sus cuatro símbolos principales: aire, tierra, fuego y agua. Pero, hay un quinto elemento que Langdon intenta descubrir y que está estrechamente relacionado con la muerte del Papa.
Pese a lo que se esperaba, las reacciones de la Iglesia frente a la película han sido piadosas, teniendo en cuenta el rechazo airado que generó la anterior cinta de Brown. En L'Osservatore Romano, publicación oficial del Vaticano, la calificaron de "efímera" y "pretenciosa" al subrayar que no tiene ningún sustrato histórico real y que por tanto la Iglesia no se siente sustancialmente agredida. También la catalogaron de "dinámica y atractiva".
Sin embargo, el Vaticano sí ha dejado ver su malestar por los fuertes ataques que Brown hace en sus libros y películas, lo cual puede generar malas interpretaciones.
En la agencia de noticias católica Aciprensa invitan a no ver la película, argumentando que Dan Brown muestra a una iglesia irreal y enemiga de la ciencia, e involucra "erróneamente" la imagen de personajes como Galileo y a corrientes religiosas como Los Iluminados.
"En el Código Da Vinci, Brown fue muy deshonesto al sostener que todo se basaba en documentos reales que terminaron siendo falsos", sostiene el padre Novoa. Sin embargo, cree que Ángeles y demonios no es "lesiva para la imagen de la Iglesia", pero el sacerdote insiste en que el público debe "conocer algunos detalles para no crear confusiones".
En palabras del sacerdote jesuita colombiano Carlos Novoa, doctor en teología, esta vez "se entiende desde el principio que se trata de ciencia ficción y que en ese sentido el director está en todo su derecho de mostrar las cosas a su modo, en una producción que resulta muy entretenida".
En Ángeles y demonios, el eje de la trama se centra en la eterna disputa entre la ciencia y la religión. "Maneja una temática distinta que sí tiene que ver con la jerarquía católica romana, pero que se centra en el debate entre las dos ramas.
Por el lado científico, plantea cosas como la creación de la antimateria basada en conceptos físicos, al tiempo que pone en duda ciertos elementos del orden clerical. Tiene muchas inconsistencias, pero la historia no tiene nada que ver con la del Código", comenta la teóloga de la Universidad Javeriana Jenny Santamaría.
"En la historia, Los Iluminados piensan que al derrocar al Vaticano acabarán con el cristianismo, pero eso es algo ilógico porque un asunto así no depende de recintos ni de espacios sagrados sino de la fe que tiene cada persona, mejor dicho, la fe cristiana no depende de la institucionalización?, agrega Santamaría.
Quiénes eran Los Iluminados
Los Iluminados de Baviera fueron una sociedad secreta fundada en Alemania, en 1776, por Adam Weishaupt. Su objetivo era derrocar a las monarquías y gobiernos de la época a través de la abolición de creencias en religiones. También querían erradicar la propiedad privada y hacer que la producción fuera equitativa para todos.
Cuando se filtraron unos documentos con sus intenciones fueron perseguidos por las autoridades religiosas y políticas: muchos terminaron en la cárcel o asesinados. Sin embargo, el padre Carlos Novoa asegura que sí existieron, pero no fueron perseguidos ni menos cazados por la Iglesia, como lo muestra la cinta. "Los Iluminados tuvieron serias diferencias con la institución eclesial, pero por asuntos de fe".
Según esta explicación, esta corriente religiosa no basaba su discurso en la defensa de la ciencia sino en que la fe debía
ser una experiencia individual y no general, es decir, mediada por la iglesia.
Otros documentos, señalan que después de mantenerse ocultos por años, Los Iluminados se fusionaron con los Masones, pero una disidencia se extendió por Europa, a la que se sumaron científicos, artistas, políticos y alquimistas, entre otros.
Ese grupo tuvo, tal como los masones, una jerarquía de 13 grados (novicios, iluminadores mayores, iluminadores menores, etc).
Se especula que la propuesta marxista-comunista respondió a los principios de Los Iluminados.
Las falsedades de Ángeles y demonios
Ewan McGregor encarna al camarlengo, un sacerdote común, que no es papable. En la vida real, el camarlengo es obligatoriamente un cardenal que hace las veces de asistente personal del Papa y puede ser elegido como su sucesor si el cónclave lo decide.
La película empieza con la muerte del Papa, que, por su parecido físico, podría ser Juan Pablo II. La insinuación del filme es que no tuvo una muerte por enfermedad sino que fue asesinado.
Aunque no hay certeza de quienes fueron los verdaderos miembros de Los Iluminados, en la película se menciona a Galileo y Rafael como parte de la logia.
En la historia se dice que la Organización Europea para la Investigación Nuclear (Cern) es una entidad suiza que ha logrado crear la antimateria, la más poderosa fuente de energía (un gramo tiene el mismo poder de la bomba arrojada sobre Hiroshima). Semejante elemento no ha sido descubierto todavía.
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