Christian Bale vuelve a ponerse el traje de Batman, en una cinta que ha sido elogiada por su trama.
Mucho se ha dicho de cuán enigmático es Christian Bale. Que es un actor de método que vive con sus personajes dentro y fuera del set. Que cada vez que habla con la prensa usa un acento diferente. Y que es casi imposible arrancarle una sonrisa.
Algo de esa personalidad misteriosa la mostró el actor el martes en un auditorio del centro de Manhattan durante una charla con un grupo de seguidores de su trabajo y de Batman, el popular héroe de DC Comics que personifica por segunda vez en el cine en El caballero de la noche, que acaba de llegar a las salas de Colombia.
Bale, quien nació hace 33 años en Gales y se crío en Inglaterra y Portugal, habló con acento británico, al parecer el original, y rara vez levantó la mirada del suelo. Su rostro se veía agotado, con los ángulos de su cara acentuados, evocando menos al héroe de Ciudad Gótica y más su personaje de la cinta El maquinista, para el cual perdió 30 kilos en 2004.
Existe la posibilidad de que este halo de misterio e impenetrabilidad sea apenas una fachada, un mecanismo de protección para evitar caer en la trampa de la celebridad. Y de cierta forma ha funcionado, pues Bale ha capturado titulares exclusivamente por su intensidad actoral y extraordinaria habilidad para transformarse en sus personajes y no por su vida privada.
A los 13 años debutó en el cine internacional con El Imperio del Sol, de Steven Spielberg, y su lista de papeles memorables abarca a Patrick Bateman, en Psicópata americano, Trevor Reznik, el mecánico delirante de El maquinista, y, por supuesto, Bruce Wayne, el único papel que ha repetido, primero en Batman inicia (2005) y ahora.
Los críticos no han ahorrado adjetivos para elogiar El caballero de la noche con su trama compleja y abundancia de paradojas, al igual que la actuación del fallecido Heath Ledger como 'el Guasón'.
"Creo que uno de sus mayores logros fue conseguir desaparecer detrás de su personaje -dijo Bale de su compañero de set-. Yo le creí completamente. Me gustaría pensar que disfrutó trabajando opuesto a mí, como yo disfruté trabajando opuesto a él".
Actor de extremos
Asumir nuevamente el papel de Batman tres años después no fue tan fácil como creía, sobre todo por la evolución hacia un lugar más oscuro del personaje. "Bruce Wayne ya no es el hombre con rabia de la cinta anterior. Ahora es más maduro, menos ingenuo, pero también tiene una carga mayor de responsabilidad debido al poder que ha adquirido. Dicho esto, creo que también está buscando una salida, porque no ve que su situación tenga un término".
Bale se refiere a las cicatrices tanto internas como externas que atormentan a su personaje en esta nueva instalación. La intensidad con que Bale asume su trabajo y se sumerge en sus roles es legendaria, incluso, si eso implica hacer escenas de acción dentro de un vestido de caucho y una máscara, aunque no las del Batipod. "Hice todo lo que físicamente podía hacer. El resto se lo dejé a los dobles".
En El caballero de la noche, Bale pudo ser mucho más ágil en las escenas de acción, gracias a los cambios en el vestido. "Hicieron un traje que me permitía respirar y que no me mantenía con dolor de cabeza todo el día. Eso se lo agradezco a los diseñadores de vestuario. En la primera película prácticamente tuve que pelear con el vestido".
Sentirse más ágil alimentó su sentido de la aventura, algo que puso nervioso al equipo de producción, especialmente cuando se paró en el filo de la terraza de la Torre Sears en Chicago para una de las tomas más sobrecogedoras.
Antes de Robert Downey Jr., en El hombre de hierro, y de Edward Norton en The Hulk, Bale fue el primer actor dramático que decidió representar un superhéroe de historieta. ¿No temió que no lo tomaran en serio? "Empecemos diciendo que no hago el trabajo más serio del mundo. Y al final no depende de mí si me toman en serio. Yo, simplemente, me esfuerzo por hacer algo que a mi juicio tiene algún mérito".
Eso sí, no esperen que Bale aparezca en una comedia romántica. La sola mención del género le eriza la piel. "Simplemente es algo contradictorio. Con muy pocas excepciones, no he visto una comedia romántica que valga la pena".
Lo que sí le interesa a Bale son papeles que le requieran llegar a extremos físicos, como Rescue Dawn, cinta de 2006 sobre prisioneros de guerra en Vietnam, para cuya filmación comió gusanos vivos y perdió todo el músculo que había ganado para Batman inicia.
Precisamente sus dos últimas películas son de acción, Public enemies, dirigida por Miachael Mann, y Terminador salvation, una reinvención de la serie Terminador, que filma actualmente en Nuevo México. "He trabajado sin parar por seis años. Creo que necesito unas vacaciones".
Pero sin duda, uno de sus trabajos más memorables será el de Psicópata americano. "Patrick Bateman es uno de los personajes más ridículos que he interpretado y uno de los que más he disfrutado hacer. Tal vez Bateman sea un buen adversario para Batman".
Bale también ha sido ligado con Killing Pablo, la cinta sobre el capo Pablo Escobar, que prepara el director Joe Carnahan, aunque su participación no ha sido confirmada.
Por lo pronto, Bale dijo que planeaba regresar, este fin de semana de estreno de Batman, a Nuevo México "a meter la cabeza dentro de la arena", para no tener que estresarse con los resultados de taquilla.
El martes, antes de subirse a la 4 x 4 que lo llevaría a su hotel, decenas de seguidores lo rodearon en busca de un autógrafo. Sin musitar una sílaba, el actor firmó por 25 minutos cuanto le pusieron en frente. Tal vez esa imagen pública de serio y enigmático sea, en últimas, el papel de su vida.
CLAUDIA SANDOVAL GÓMEZ
PARA EL TIEMPO
NUEVA YORK
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