En 'Quémese después de leerse', que se estrena el viernes en Colombia, el galán tiene un papel distinto. Esta es la más reciente cinta de los ganadores del premio Oscar.
Un poco de tonto, otro tanto de estúpido, una pizca de despistado y otra más de payaso. Todo esto, mezclado y muy bien agitado, en la figura, improbable para semejante papel, de sex symbol de Brad Pitt. Sin embargo, lo logró.
El mencionado ícono del cine y de la farándula mundial sale muy bien librado en su ligero y divertido personaje de Chad Feldheimer, en 'Burn after reading', la nueva cinta de los geniales hermanos Joel e Ethan Coen.
El argumento de esta producción despista desde el comienzo, hasta revelarse como una deliciosa y maquiavélica burla del pánico gringo al espionaje y a las conspiraciones internacionales.
Por eso, Chad no podría ser otra cosa que un pobre desconocido con delirios de grandeza, condenado por su propia estupidez, disfrazada de risible inocencia.
"No considero a Chad un paso en falso en mi carrera por ser un poco tonto", comentó entre risas el actor, durante el lanzamiento de este filme en la más reciente versión del Festival de Cine de Toronto.
Y Pitt dio sus explicaciones: "Claro que puede ser estimulante para el ego hacer el papel del tipo duro, sexy que tiene la respuesta a todos los problemas y situaciones extremas, pero es más divertido hacer personajes que no siempre hacen las cosas bien y que se creen lo que no son y por ello se meten en líos. Su torpeza es su encanto y por eso la pasé tan bien interpretando a Chad".
Chad es el entrenador de un gimnasio al que asiste Ozzy Cox (John Malcovich), reciente descabezado agente de la Agencia Central de Inteligencia delos Estados Unidos (CIA) que planea escribir unas reveladoras memorias sobre los trabajos más sucios que tuvo que hacer.
Hasta aquí todo bien, excepto porque a Ozzy se le pierde el disco con el borrador de sus memorias, que Chad encuentra por casualidad.
En adelante, en 'Quémese después de leerse' (así se llamará esta cinta en Colombia, que se estrena el 12 de diciembre) se desatará una persecución de gatos sin dientes contra ratones ciegos y torpes, de la que hacen parte otras luminarias -no menos divertidamente patéticas en este filme- como George Clooney, Frances McDormand -actriz consentida de los Coen- y Tilda Swinton.
Pitt -recordado por otras cintas como 'Troya', 'Ocean's Eleven' y 'Seven'- aseguró que desde hace algunos años "estaba tocando las puertas de los Coen", la dupla dorada de Hollywood y recientes ganadores de cuatro premios Oscar con 'No country for old men' (Sin lugar para los débiles, en español), entre ellos, mejor película y mejor director.
"Mi política profesional es trabajar con gente que me gusta y respeto -explicó-. Y si tienes entre manos un proyecto de los Coen, vas sobre seguro de que se trata de algo muy bueno. Ellos saben imprimirles a sus filmes su sello personal y su sabor específico".
Al galán le tocó en suerte una comedia. Pitt recordó que este género ha sido uno de los pilares de su carrera en el mundo del cine, que comenzó hace poco más de 20 años.
"Siento que he hecho comedias buena parte de mi vida. Lo que pasa es que no todas han sido tan divertidas. Además, creo que me he centrado en personajes de la cultura estadounidense últimamente. Encuentro a este país muy interesante, en especial, en la última década".
Y así como los Coen, que de una película densa y fuerte como 'No country for old men' saltaron sin paracaídas ni previo aviso a una comedia, el próximo filme con Pitt será 'The curious case of Benjamin Button', dirigida por David Fincher:
"Esta, por ejemplo, es una película que no sabría bien cómo describir... pero eso me gusta. Para mí, lo más importante de un nuevo proyecto, es la historia y quién la cuenta, de ello es que te alimentas como actor".
La furia 'terapeútica' de John Malkovich
Otro de los aciertos de los hermanos Coen en Quémese después de leerse, acostumbrados a hacerlo todo bien y a que sus filmes brillen de principio a fin, es su estupendo casting.
Prueba de ello: el experimentado actor John Malcovich, que encarna a un rabioso y delirante Ozzy Cox, dispuesto a lo que sea con tal de lavar su nombre y cobrárselas todas a la organización de la cual hizo parte durante tantos años.
"Puedes salir a la calle y gritar y patear cosas, y la gente te va a mirar como se mira a un loco -comentó Malcovich, en rueda de prensa-. De eso se trata. Pase lo que pase, es liberador, Descargas tu ira. Eso quise imprimirle a Ozzy, que se sintiera a sus anchas con su soberbia. ¿Por qué no? La ira también puede ser terapeútica. La gente es muy divertida cuanto está furiosa y yo debo verme más chistoso que todos, porque tengo muy mal carácter".
Malcovich resalta la habilidad de los Coen para desarrollar un argumento. "Todo parece mucho más fácil de lo que realmente es -dice-. Es delicioso el trabajo cuando se tiene un buen guión. Y en este caso, ninguno tuvo la necesidad o el pálpito de querer cambiar o improvisar, sencillamente porque todo estaba allí".
"Ellos están atentos, siempre, hasta del más mínimo detalle -agrega-. Nada escapa a sus ojos. No obstante su control y su minucia, todo lo hacen con mucha calma, con alegría, de forma tal que el rodaje se vuelve una experiencia maravillosa. Por eso son tan buenos en lo que hacen y por eso son quienes son en Hollywood".
Malcovich participó en el Festival de Cine de Toronto, además, con otros dos filmes: Disgrace, en el que hizo el papel de un profesor que arruina su carrera por mantener un romance con una estudiante, en la Suráfrica del posapartheid, y en el filme de suspenso Afterwards, en el que interpreta a un médico capaz de presagiar la muerte de sus pacientes.
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