En 1812, los Grimm la pusieron a la altura de las heroínas del momento y desde entonces ha sido imagen de campañas, un cuento publicado prácticamente en todos los idiomas y en distintas versiones; obra de teatro, película de cine y televisión, y también objeto de mercadeo.
Y en la exposición Caperucita Roja, te amo: mi colección, que se inauguró el pasado viernes en la biblioteca Virgilio Barco, y que irá hasta el 28 de febrero, este personaje, así como los otros que hacen parte del cuento, son protagonistas.
La muestra, de Comfenalco Medellín, ha recorrido varias ciudades. Está compuesta por láminas, paneles, distintas versiones del cuento con colores llamativos y objetos. El rojo es el color predominante de la muestra. Ómar Ruiz, diseñador gráfico de Comfenalco, cuenta que la exposición nació gracias a Luis Bernardo Yepes, un paisa que empezó a coleccionar, desde hace más de 20 años, versiones del cuento y después se desbordó, porque la gente, al saber de su afición, empezó a regalarle objetos relacionados con la historia.
Yepes es el coordinador de Fomento a la Lectura de Comfenalco "y entre los muchos objetos que hacen parte de su colección, tiene un muñeco que por un lado es Caperucita y por el otro es el lobo", dice Ruiz.
También, versiones del cuento en chino, en forma de acordeón, y tan pequeños que se guardan en unas cajitas para que no se pierdan. "La exposición tiene distintas versiones del cuento. Estando en la memoria colectiva de la humanidad ha estimulado la creación. Caperucita es mala, o tonta, o una mujer independiente al tomar sus propias decisiones y escoger el camino más corto para llegar a la casa de su abuelita. También la han puesto como una mujer erótica", sigue.
En cuanto al lobo, este es sacrificado, castigado o termina muriendo con su barriga llena de piedras. Lo que poco varía es que conserva su rol del malo del cuento. En la exposición, además, se ven videos e incluso unas tiras cómicas de un grupo paisa, que hace su propia versión posmoderna del cuento.
Y antes de inmortalizarse el cuento, la cruel leyenda medieval hablaba del lobo feroz que se comía a las niñas desobedientes que les hacían caso a los desconocidos. Una leyenda con mucha sangre.
Se conocía en la zona del Loira (Francia) y en un sector de Italia. Charles Perrault la rescató y la volvió cuento sin final feliz. La roja Caperucita tuvo que esperar a los Hermanos Grimm para hacer parte de la historia de la humanidad.
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