Buena parte de la obra más reciente de la artista colombiana Fanny Sanín, consagrada a la pintura desde que egresó de la Universidad de los Andes en 1960, está exhibida en la galería Alonso Garcés.
Tras varios años de no exponer en Colombia -vive y trabaja Nueva York-, presenta un conjunto de cuadros abstractos en los que prima el color cuidadosamente logrado y planificado en distintos segmentos.
A primera vista, muchos tienden a hablar de abstracción geométrica -según explica- pero ella prefiere hablar de una abstracción de color.
Esa clasificación resulta comprensible al ver sus cuadros en acrílico de gran tamaño en los que el color aparece en áreas definidas con triángulos o rectángulos.
Pero el asunto queda esclarecido para el espectador cuando ve, en una de las dos salas de la exposición, varias series de pequeños cuadros que muestran el proceso que Sanín realizó para llevar a feliz término la obra final y, siempre, en gran tamaño.
Son trabajos que cambian de color, uno tras otro, y que muestran la búsqueda de la composición deseada. "Empiezo con estudios en papel que varían en el color, aunque, en ocasiones, quedan los mismos elementos", dice, lo que ratifica que su búsqueda es más de tonalidades.
Para hacer una obra puede invertir tres semanas mezclando y buscando la armonía en la composición y los colores deseados. Una vez hallados, puede estar otras tres semanas pintando el cuadro, pues no permite que nadie toque su obra. No emplea asistentes, ella misma enmascara, toma las medidas y pinta.
"Empiezo a trabajar en el cuadro en blanco. Pienso que es algo parecido a la manera en que un músico usa las notas. Él logra una composición mediante sonidos que existen. Así son mis cuadros. No existe un significado más allá de ellos", explica.
Sus piezas se pueden asimilar a una sinfonía de color, que es distinta según las crea a partir de su propia paleta.
"Mis obras son planas, pero no son frías. No es arte geométrico porque color y forma van juntos", sostiene.
La planificación para lograr una composición que la satisfaga es evidente. Se nota que el azar está lejos de vivir en el taller de Sanín y que cada cuadro es fruto de un trabajo intenso. Reconoce que hay un placer al encontrar el color que busca e incluso al aplicarlo pero advierte que su obra dista mucho de ser un juego.
En ese sentido, su búsqueda requiere de meditación y honestidad para alcanzar el punto correcto, el que cada obra requiere. "La gente dice que tengo un trabajo divertido. Yo trabajo como cualquiera, de 9 a.m. a 5 p.m., todos los días. Uno, claro, conoce el lenguaje del color, pero se gasta horas de trabajo para hallar lo que uno quiere. Esto es angustioso. Y lo es porque, en el fondo, cada obra es la expresión de uno mismo".
Abstracta desde siempre
Fanny Sanín egresó en 1960 de la Universidad de Los Andes, en Bogotá. Viajó a Londres donde estudió grabado. Inició su vida artística como pintora abstracta, pero de una manera libre en el sentido de que en sus obras no se podían reconocer figuras geométricas claramente. Participó en el Salón Nacional de Artistas de 1962 (también en el de 1974) y luego se mudó a México, donde empezó a hacer un nombre. Luego fue invitada por Marta Traba para exponer en Bogotá. En Colombia ha participado en exposiciones colectivas e individuales en distintas ciudades. Ha expuesto, además en Caracas, Londres y Estados Unidos. Reside en Nueva York.
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Exposición de Fanny Sanín. Alonso Garcés, Galería. Carrera 5 No. 26-92, La Macarena.
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