La exposicón está distribuida en dos pisos del Museo de Arte del Banco de la República. Lo primero que se ve al entrar es una obra de James Dean seguida por una serie de Marilyn Monroe.
"Andy Warhol abordó de muchas maneras el 'estilo de vida americano', 'el sueño americano' y todas sus tensiones y contradicciones".
Lo dice Philip Larratt-Smith, curador de la exposición 'Mr. América', que se inaugura el miércoles en el Museo de Arte del Banco de la República, en Bogotá y que se abre el jueves al público. Y ese es el concepto que presenta la exposición sobre un personaje tan genial como extravagante.
Para Larratt-Smith, este ícono de la cultura pop no fue del todo aceptado por la crítica hasta que murió, porque antes era visto como un tipo extraño interesado en el dinero y abiertamente homosexual en un momento en que serlo era algo muy difícil de aceptar en Estados Unidos.
"Él no trató de esconder nada. Por eso cuando murió y ya no estaba, fue mucho más fácil que el establecimiento lo aceptara", dice el curador. Con todo, su talento era innegable: "No hay duda -agrega- de que en los años ochenta Warhol es la gran figura en el arte. Abierto a todo tipo de tecnologías, manejaba los medios de comunicación y los utilizó de una manera que resultó precursora y que se ve ahora como algo natural".
Warhol dividía la opinión y la polarizaba. "Muchos críticos y artistas lo odiaban. Los expresionistas abstractos como Willem de Kooning lo detestaban hasta la muerte, pero también creo que fue profundamente apreciado por gente de su generación".
Ahora nadie odia ni se opone a la obra de Warhol, dice el especialista. "Hizo muchos trabajos. Algunos son excelentes y muchos, realmente buenos. Puede que algunos no lo aprecien, pero sin duda es respetado. Su influencia llegó a ser dominante y amplia, casi tanto como la de Picasso en los 60".
Siempre creativo y contracorriente, en los años 70 era uno de los pocos artistas figurativos en una época en la que pululaban las instalaciones y los 'performances'. Hasta en los medios dejó su huella, pues con su pasión por moverse en círculos muy altos fundó 'Interview', una revista en la que la gente de la farándula, las estrellas, los políticos y los más ricos se entrevistaban unos a otros.
"Fue una idea revolucionaria y fantástica en su momento. Ahora todo el mundo ha copiado ese formato", dice Larratt-Smith.
Su gran virtud, dice el especialista, fue tal vez su sentido de la oportunidad: pintó lo cotidiano (una sopa Campbell's) y lo elevó a los altares del arte y luego cuando otros pintaban cosas comunes, se decidió a representar sillas eléctricas, accidentes de tránsito e imágenes como la de Marilyn Monroe o Jackie Kennedy justo un día después de la muerte de la primera y del asesinato del John F. Kennedy.
"Era un tipo muy complejo, quería vivir como las celebridades, ir a las fiestas, ganar dinero, ser como una estrella de Hollywood". Con su manejo de la imagen se volvió casi una marca que producía millones y que se rodeaba de un séquito de personajes casi del bajo mundo. Tanto que una ex empleada le descargó una vez el contenido de un revólver pero -de milagro- no lo mató.
"Era un 'voyeur', no solo desde la definición sexual de la palabra -comenta Larratt-Smith-. Él quería ver lo que hacía la gente, oír las conversaciones y se rodeaba de gente muy loca, exhibicionista y salvaje. Era un poco aburrido y con ellos se entretenía de alguna manera".
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