Enero 21 de 2013 -

Piden repatriación de 35 estatuas de San Agustín

Dos mil habitantes de este pueblo lideran una campaña para que retornen piezas que están en el Museo Etnológico de Berlín.

Tal como lo hicieron los peruanos al solicitar que la Universidad de Yale devolviera piezas que salieron de Machu Picchu, dos mil habitantes de San Agustín (Huila) exigen la repatriación de 35 estatuas que fueron sacadas del país hace un siglo y llevadas a Alemania.

 

Ataviados con camisetas de ‘Se busca’ y la imagen de una de las estatuas, el estadounidense David Dellenback y su esposa, Martha Gil, lideran la campaña que entregó derechos de petición en el Ministerio de Cultura y el Instituto de Antropología e Historia (Icanh) pidiendo el retorno de las piezas.

 

Las estatuas no solo pertenecen a la cultura San Agustín, sino al Macizo colombiano y fueron sacadas en 1914 por el alemán Carl Theodorus Preuss, quien las llevó hasta el Museo Etnológico de Berlín, donde están actualmente.

 

En 1992, Dellenback, quien vive hace 30 años en San Agustín y es considerado un estudioso empírico de la cultura de este pueblo escultor, viajó a Alemania a seguirles la pista a las piezas y encontró que tres de ellas estaban exhibidas en el Museo, pero el resto estaban “arrumadas en grandes depósitos”.

 

Según su investigación, que fue publicada en el libro Las estatuas del pueblo escultor, hay 14 estatuas más que no habían sido documentadas por Preuss en sus libros.

 

“El se llevó estas piezas en contra de la ética de la arqueología. Los alemanes no tienen la culpa, porque son colecciones de generaciones anteriores”, asegura. Y agrega que su petición no está encaminada al Gobierno alemán, sino al colombiano.

 

“Es increíble que en cien años ninguna autoridad haya solicitado estas esculturas. cuando se trata de un derecho de los colombianos que está en la Constitución”, dice Dellenback.

 

Este año, el Ministerio de Cultura celebra el centenario de las primeras investigaciones arqueológicas en San Agustín y entre las actividades está la edición de la obra de Preuss. Por esa razón, los habitantes de este pueblo que, en importancia histórica para los colombianos equivale a Machu Picchu, consideran que es la oportunidad de oro para que regresen.

 

Para el Icanh, el retorno de estas piezas, algunas de las cuales tienen poco más de un metro y otras, 20 centímetros, es un proceso largo que debe hacerse por vías diplomáticas. Con un agravante: que para el momento en que salieron de Colombia, no existía una legislación que protegiera el patrimonio.

 

En eso insiste el arqueólogo y profesor emérito de la Universidad Nacional, Héctor Llanos. “Hay que ver a Preuss en su contexto histórico, él no era un saqueador, pero la posibilidad de la repatriación existe”, explica.

 

De fondo –comenta– está la dificultad de que museos europeos devuelvan a varios países las piezas con las que crearon sus colecciones.

 

Ernesto Montenegro, director encargado del Icanh, aclaró que este no es un caso de tráfico ilegal (como los que pelea Colombia con otros países) y anunció que ya comenzaron trámites con la Embajada de Colombia en Alemania para que vayan al depósito en Berlín y verifiquen las piezas.

 

“Tendríamos que mirar cuál es el uso y su tipo de tenencia, porque la tenencia internacional aún no existe en Colombia”, dijo Montenegro y agregó que se verifica, además, el número de piezas.

 

@cataoquendo