Entre el arte y la diplomacia

El embajador británico en Colombia expone en Galería Sextante el fruto de sus ratos libres

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Foto: Archivo particular

John Dew. Embajador de Reino Unido en Colombia, quien también es artista y presenta una exposición de grabados, noviembre del 2011.

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Con puntualidad inglesa llega al Taller Arte Dos Gráfico. A la mano, una cajita de madera llena de todos los implementos que utiliza y una carpeta con lo más reciente que ha trabajado. María Eugenia Niño y Luis Ángel Parra, los propietarios del taller, le reservaron dos fechas semanales que jamás incumple desde mediados del 2009.

 

 

Saluda y se mueve como pez en el agua entre las distintas salas y recovecos que componen el lugar, sube las escaleras de dos en dos y se agacha, por su gran estatura, cuando pasa debajo de los marcos de las puertas que ya se sabe de memoria. Se quita el saco del sastre, se desabrocha las mancornas, se remanga, se pone el delantal y manos a la obra o, más bien, al grabado, porque durante dos o tres horas se olvida completamente de que es el Embajador del Reino Unido en Colombia. Ahí adentro es simplemente John Dew.

 

 

Su amor por el grabado empezó hace 39 años, cuando estudiaba en Oxford Literatura y Lengua inglesa, y tomó unas clases de grabado. "Supuestamente era un pasatiempo en la escuela de arte, pero pasaba más tiempo en el pasatiempo que en la carrera", recuerda. Después, no lo volvió a intentar, hasta el 2007, cuando fue Embajador en Cuba. Allí asistió al Taller experimental de la gráfica, en La Habana, que contaba con unas máquinas inigualables del siglo XIX, pero con las que era muy difícil trabajar, no por su funcionamiento, sino porque no se conseguían los materiales necesarios para hacerlo.

 

 

Allá hizo litografía, porque no había planchas de metal, así que cuando viajaba a Inglaterra por su trabajo compraba planchas y las llevaba a Cuba para trabajarlas. Luego, fue trasladado a Colombia y desde el 2008 trabaja en la serie de grabados John Dew, viajero en el siglo XXI, que se expone actualmente en la Galería Sextante y que funciona en el mismo recinto del Taller.

 

 

"El grabado es un trabajo muy físico, es un esfuerzo del cuerpo, de las manos; en cambio, el trabajo de embajador no es físico, ese es un trabajo de los sesos. Por eso, no es tan difícil ser embajador, es más difícil ser grabador, porque es más exigente hacerlo. El grabado es otro mundo, otra manera de pensar, en el que hay que resolver permanentemente problemas intelectuales y combinarlos con la creatividad para obtener imágenes claras, con mucha fuerza", sostiene Dew.

 

 

En la habitación donde trabaja reposan los borradores de varios de sus grabados, porque él no se conforma con la primera versión que hace. Trabaja, por lo menos en diez pruebas, a las que les da mayores contrastes, mejores enfoques, ajustes de líneas y demás detalles hasta que consigue la imagen que busca.

 

 

"La primera es horrible y ahí es donde empieza el intelecto a pensar cómo mejorar las cosas", subraya. En la exposición se pueden ver varias escenas de La Habana, en las que sobresale la arquitectura, con fachadas de edificios o casas emblemáticas, como la de la poeta cubana Dulce María Loynaz. Y si él se inclinó a rescatar estos motivos fue porque cree que "el carácter de la ciudad estaba en los edificios -dice-. Era un país rico, con una arquitectura maravillosa de los años 20, 30 y 40, pero que desde hace tiempos se está cayendo".

 

 

Además, se exhiben escenas que tienen lugar en Bogotá, pues de aquí lo que más le interesa plasmar en sus grabados es "el carácter que se puede ver en la cara de la gente, en las figuras y en los rostros, ahí se les ve la experiencia de la vida. Además, en Bogotá se ven cosas raras, como la vida en las calles, es intensa y muy rica en imágenes.

 

 

Es fascinante, por ejemplo, asistir a la misa los domingos, a la Basílica del voto nacional y al lado el Bronx bogotano". Esa diversidad es lo que ha nutrido los grabados de Dew, pues asegura que le encanta recorrerla, pues no sería posible pasar la vida sólo en el norte de Bogotá, "moriría de la aburrición", asegura.

 

 

En la exposición, todas esas imágenes están intercaladas con una serie de paisajes rurales. Aunque estos son los más escasos en la muestra, pues son los que menos puede crear por falta de contacto directo con la naturaleza, más en estos días de lluvia, que no le permiten dar paseos por fuera de la ciudad. "Tal vez lo único que no me gusta de Bogotá es que llueve más que en Inglaterra... Bueno, el tráfico tampoco me gusta, es muy lento, pero eso da la oportunidad de observar cómo es la vida aquí", comenta.

 

 

Eso sí, enfatiza que sus grabados no tienen ningún mensaje social ni político, que hay que verlos como un artefacto, una abstracción, con figuras que parten de la realidad y que son realizados con una técnica de la más arraigada tradición inglesa. De ese modo, Dew ha ido confirmando que una de las cosas que más le interesa es el grabado, porque "cada embajador tiene un tiempo de gestión en cada país al que va; pero, como grabador tengo toda la vida".

 

 

¿DÓNDE Y CUÁNDO?

Hasta el 24 de diciembre, y se vuelve a abrir desde el 16 de enero y hasta el 9 de febrero, en la Galería Sextante. Carrera 14 No. 75-29. Tel.: 249-4755.

Publicado el
Melissa Serrato Ramírez
Cultura y Entretenimiento
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