Claro e inequívoco es el planteamiento artístico de la ceramista colombo venezolana Dalita Navarro, cuando dice que el barro es un registro poderoso donde el hombre deja su huella para siempre. Su obra se mueve entre la profundidad de su pensar y la delicadeza con que sus manos modelan la arcilla. Con pasión y decisión la artista afirma que la cerámica el arte milenario de moldear barro y cocerlo esta cercano a todos, lleva la memoria de nuestros antepasados y permite un acercamiento a la existencia presente y futura. Dice que su obra se apoya en la vida, "que da para mucho".
Sus propias fuerzas
Con autonomía frente a la moda y a los grupos, su entusiasmo creativo logra llevar la realidad a la idea transformada en arcilla, que en muchas ocasiones son arquetipos o símbolos de un mismo objeto.
Su nueva serie titulada El llanto de la tierra, conformada por un grupo escultórico de 16 piezas, se exhibe a partir del próximo miércoles 27 de agosto en las salas de Museo de Arte Contemporáneo Bolivariano de Santa Marta en la sede de la Quinta de San Pedro Alejandrino. Se expone con motivo del XXII aniversario del museo.
Alude, entre otras cosas, al calentamiento global y a la futura desaparición del agua, recurso necesario para la vida. "Quiero con mi trabajo comunicar tristeza y preocupación por todos los problemas ambientales que están sucediendo en el mundo; todo lo que esta afectando el clima, las inundaciones, los intereses de las grandes potencias que afectan nuestro hábitat que posiblemente por falta de cultura de nuestros pueblos, viven el presente y no ven el futuro con preocupación", dice la artista.
Las vasijas
El crítico de arte y curador de la exposición Alcides Figueroa dice "a manera de vasijas de reminiscencia prehispánica, que en sus formas horadadas acusan la intención creativa de distanciarlas de cualquier funcionalidad, remarcando claramente su imposibilidad utilitaria; servidumbre que al ser negada remite con fuerza a lo que portan inmaterialmente: sentido".
Para la artista la idea que se tiene de un objeto que pretende ser recogedor del precioso líquido y la resequedad que proviene de su ausencia, es la interpretación de una problemática mundial y la necesidad de replantear el daño ecológico al planeta.
Los colores se acomodan en las formas gracias a los engobes o sustancias que la ceramista aplica después de un primer quemado, cocidas en oxidación a media temperatura de cada pieza modelada. Dice la artista que en esta ocasión utiliza engobes por encima de esmaltes, porque logra con éstos cierta calidez, para que no sea tan violento lo que transmite.
Con barro y fuego
Es un pretexto para mostrar un recuento que ilustra la realidad, en un estilo simple y claro que no pretende otra cosa que mostrar caminos para informar y reflexionar sobre el ecosistema, el cuidado del hábitat y la importancia del agua, precioso líquido en vías de extinción y no simplemente divertir.
El llanto de la tierra, se plantea si el arte puede salvar el planeta tierra. Tal vez no lo pueda hacer de forma inmediata y eficaz pero si puede levantar un velo al interés y la preocupación de los habitantes del globo.
Conceptos claros
¿Cúal es el origen de esta serie?
"Esta serie se origina como parte de la preocupación mundial por los excesos que se están cometiendo con la Madre tierra, parte de mi granito de arena, para tratar de crear conciencia a través de la cerámica".
¿La tendencia de su trabajo es consecuencia de qué?
"Siempre trato temas que me preocupan o que me hacen feliz, no tengo un estilo definido... hay unidad solo en la forma de tratar la materia, en los engobes; pero lo que siempre me lleva a trabajar es algún tema que este rondando en mi corazón y en mi mente".
¿Le interesa la cerámica utilitaria por encima de la artística?
"De la cerámica me interesa todo. Ver una bella cerámica utilitaria es emocionante pero la no utilitaria tiene más posibilidades".
"Con la cerámica no utilitaria se pueden aprovechar hasta las fisuras en la arcilla, no se tiene que respetar las características que requiere la cerámica utilitaria, que son muchas; borde perfectos, esmaltado y mas alta temperatura, entre otros".
¿Cómo caracteriza su trabajo?
"Mi trabajo es mucho mas libre, trato temas que me preocupan, puedo jugar con un buen mensaje, o lo erótico, me gusta lo sensual en las obras, lo religioso en cierta forma, que permita motivar reflexión en el espectador".
¿En que escuela o tendencia encaja su obra?
"Quizás me lo pueda decir usted".
¿Que piensa de los objetos tradicionales cerámicos y de la cerámica como objeto artístico?
"Gracias a los objetos tradicionales conocemos muchísimo lo que fuimos. De la cerámica como objeto artístico, desafortunadamente en Colombia, hay poco aprecio, poco conocimiento e interés sobre la cerámica como arte, a pesar de que gracias a ella tienen conocimiento de su historia, de la vida de sus antepasados".
"De la cerámica como objeto de arte, solo con visitar países como Inglaterra, España, Dinamarca, los países Escandinavos, México, Estados Unidos, Japón, Alemania o Venezuela, que se defiende a capa y espada, contra la despiadada indiferencia del gobierno, acabando con todas las manifestaciones culturales y muchos países que se me escapan, todos tienen un lugar importante y un alto respeto por la cerámica".
Sobre la artista
Dalita Navarro, nació en Maracaibo, Venezuela y en el año 2002 obtuvo la nacionalidad colombiana.
Realizó estudios en distintos talleres con reconocidas ceramistas de México, Venezuela, Estados Unidos como Gerda Gruber, Linda Christianson, Odile Frachet, Esther Alzáibar, entre otros. Ha realizado numerosas exposiciones individuales en España, Venezuela, Colombia, Estados Unidos, Japón, Croacia, Francia, Inglaterra, Italia y Puerto Rico. Ha participado en varios encuentros, bienales y trienales de las artes del fuego y representado a Venezuela en exhibiciones internacionales colectivas.
Por su trabajo ha obtenido varias distinciones como el Diploma de Honor, de la I Trienal Mundial de la Cerámica Pequeña. Zagreb, Croacia en 1994, un premio adquisición del Museo de la Cerámica de Faenza, Italia, en 1983 y el Premio Práxedes Valera. VII Salón Nacional de las Artes del Fuego de Valencia, Venezuela en 1982.
Su obra figura en las colecciones de los museos de la Universidad Simón Bolívar, el Correo del Orinoco, el Internacional italiano de cerámica de Faenza, el Panamericano de Nueva York, la colección de la embajada de Venezuela en Francia y las fundaciones de los bancos Consolidado y de Venezuela, la colección Patrimonio de Israel Yitzhak Shamir, así como en colecciones privadas de Estados Unidos, Europa, Colombia y Venezuela.
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