Adriana Lucía alcanzó a grabar cuatro discos en su adolescencia y después de un receso volvió a las grabaciones. Durante este año, ha aclarado varias veces que, aunque la recuerdan por el vallenato, no todo lo que cantaba lo era. Con 'Porro nuevo', el álbum que lanzó este año, Adriana Lucía, de 25 años, comenzó casi de ceros, y ya está nominada al Grammy Latino en la categoría de mejor álbum tropical contemporáneo.
No dejó de cantar, pero sí de grabar. Y llegó a pensar que no volvería a la industria. Esto porque tocar, grabar y cantar para el mismo público y vender los mismos discos. "Era emocionante -dice-, pero no me sentía bien". En los años de receso trabajó al lado de César López en proyectos como el de la escopetarra, también se vinculó a las Naciones Unidas. "Descubrí el lado social de la música", cuenta.
La identificación con el vallenato se dio en su primera etapa, porque su padre la retó a aprenderse uno. "Nací en Córdoba -cuenta-. Mi música nativa es el porro, el bullerengue, la cumbia que nos toca a todos. Cuando canté vallenato entendí que era la misma cosa". Se refiere a que, aunque entre cada ritmo hay diferencias de instrumentos, unos tenían caja y otros redoblante, el espíritu era el mismo. "No me atrevo a separar el vallenato del porro y la cumbia. Porque todos provienen de la cumbia y los hijos siempre se parecen".
Adriana Lucía sentía que era como una deuda hacerle un disco a Córdoba, con influencias de la música de vaquería y la décima. Con 'Porro nuevo', la deuda quedó saldada. "Era un compromiso con mi tierra. Estos años fueron necesarios, porque ahora tengo una visión diferente y lo vi como un regalo para mi alma. Ahora, cantar en la sala de mi casa o ante un grupo de reinsertados o en un escenario con 100 mil personas está bien. Todo lo que vino después han sido valores agregados".
Al hablar de su álbum es imperdonable dejar de lado a Carlos Vives, quien apadrinó el proyecto. "Lo que nos une es que queremos a la misma gente -dice Adriana Lucía al respecto- la gente que guarda el sabor de las cosas sencillas. Eso hace que el amor sea más fuerte".
¿Cómo se hicieron amigos?
Un día en un estudio de Sonolux. Me dijeron que un fan quería conocerme y era Carlos. Traía un disco mío para que se lo firmara. Hace como un año encontré entre sus discos ese que yo le había firmado. Era la muestra real de que la promesa estaba viva. No del sueño de hacer un disco juntos, sino el de cantarle a la gente que queríamos. Y ahí está mi Porro nuevo.
¿Cómo determina la evolución de su música?
Mi evolución consistió en reencontrarme con eso. Volver a lo sencillo, quitarme tanta arandela y pensar desde adentro hacia afuera. Oír la musica con la que me crié. No hablo solo de sonidos nativos, sino de lo que oía mi papá, el bolero, las big band, el jazz y el blues que se fueron mezclando con lo caribeño, con Pacho Galán y toda esa historia.
¿Qué conclusión ha sacado de ese reencuentro con las raíces?
No tengo en la cabeza las estupideces de algunos músicos, que por ser de una región u otra se creen los únicos que pueden hacer ciertas músicas. La música no pertenece a nadie. Todo el mundo la puede hacer. Pero hay un requisito: el respeto. El respeto debe partir de la investigación y yo tengo respeto hacia mis maestros que son una mujer como María de los Santos, alguien como Pablito Flórez y Eulalia Medrano, gente que hacía las cosas con una sencillez y a nadie se negaron a enseñarle.
MEJOR ÁLBUM TROPICAL
En la categoría de mejor álbum tropical contemporáneo, Adriana Lucía compite contra otros dos colombianos: Fonseca y Joe Arroyo. Además tiene que vérselas con José Feliciano y Olga Tañón. La ceremonia del Grammy se transmitirá el 13 de noviembre por Citytv.
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